Mousse de fresas (2014/03/10)

SE celebra este año el centenario de la versión chica de Platero y yo, ese manual para educar españoles en un mundo hermoso y delicado, nunca perfecto pero siempre en camino de perfección. Hoy que se siente llegar la primavera me apetece contarte, Platero, una historia bucólica y surrealista al pie de Sierra Morena. Era una mañana radiante de julio y habíamos decidido parar en Villanueva del Río y Minas para ver las ruinas romanas de Munigua. Fieles a nuestro infalible instinto de desorientación, convertimos el paseo de media hora en un laberinto cósmico de olivos con lomas y lomas con olivos. Hubo un momento en que divisamos la mole del santuario, y buscándola anduvimos bajo la canícula saltando un mar de lindes entre fincas de ganado bravo, al principio trepando y al final reptando sobre la espalda, metiendo la tripa y rodando entre espinos por las márgenes de un cauce seco. Cuando una familia se enfrenta a una dificultad sin que sus miembros empiecen a ponerse ni siquiera un poco desagradables, la cosa pinta fea. A las cinco de la tarde, rendidos de tanta educación vial, dimos con una casa cerrada a cal y canto en el silencio de la siesta. Por una ventana enrejada suplicamos un vaso de agua. Nos fue concedido el deseo mientras se oía una voz: “Esperen, que me pongo la pierna”. Así fue como se nos apareció don Eduardo (dueño de una prótesis por motivo de gangrena), que nos abrió la puerta del paraíso fresquito de su casa. Su mujer (un avatar de mi suegra) se condolió enseguida. “Y no habéis comido nada aún ustedes…”. Ante nuestros ojos estupefactos doña Joaquina sacó de la nevera una bolsa de fresones congelados y en un pispás nos hizo una mousse en su Termomix de tercera generación. (Porque su hija es la representante de Termomix en la sierra norte de Sevilla.) Los restos de Munigua, Platero, no te puedo decir ni cómo son ni dónde están, aunque la página web del Ayuntamiento de Villaverde anuncia que estrenan ‘señalética’ (o sea, dos carteles). Pero la mousse de doña Joaquina… Habrá quien pueda hacerte una esferificación a lo Ferrán Adrià de una mousse de fresas, Platerillo, pero no hay nada que iguale el sabor sagrado de la hospitalidad.

Diario de Cádiz, 10 de marzo de 2004
http://www.diariodecadiz.es/article/opinion/1725806/mousse/fresas.html