Sandalias de Mercurio

A Ernst Mach (“lo relativo al yo es una hipótesis sin utilidad alguna”),
con Galileo Galilei (“Eppur, si muove!”).

Yo nací justo el año
de la Desolación de la Quimera
y la muerte de Marilyn,
suscrita a las aladas sandalias de Mercurio
(patrón de caminantes, ladrones y hermeneutas)
bajo el signo de Géminis,
y habrán de perdonarme si estos datos
no constan en mi ficha policial
o en historiales clínicos. (No son irrelevantes
las cartas que los astros remiten a los locos).

Es fácil para un cuerpo mercurial
ascender en la plata febril de los termómetros
y descender cuajado en el azogue
donde vive la fauna polar de los espejos.
Es fácil estar cerca y a la vez estar lejos
cuando dos son las niñas lunares de los ojos.
Lo malo de nosotros cuando estamos a solas,
ilusa Norma Jean, amargo Luis Cernuda
que escucha Lohengrin,
lo malo de estar solos, es que nunca lo estamos.

Mas es sabia la especie, que todo perfecciona
de modo que lo malo sea acaso lo mejor:
Yo, que nunca está solo,
(pues, entre otros recursos, tiene dos hemisferios
en íntimos coloquios cerebrales),
ante este ordenador va a buscar la manera
de descifrar su falsa soledad,
los nobles antifaces −oh Mito, Poesía,
Bondad, Amor, Belleza− bajo los que se oculta,
soberbia o suplicante,
la mirada del hambre en las cuencas del miedo.
Y justamente ahora es preciso advertir
lo feliz que está Yo con las palabras
que empiezan a fluir: animalillos
virtuales y reales, propios
y antes, mucho antes, ajenos,
mendaces y sinceros, personales
y en la misma medida transferibles
(igual, igual que Yo).
Y es la felicidad
este estar ahora mismo plenamente conforme
conformándose Yo como esto que Yo es:
una lábil fractura que a veces se resuelve
en platónica esfera de andróginos verbales,
una larva de niño absorto en este juego,
lustral y venenoso sucedáneo
del polvo de las alas de alguna Edad de Oro.
Tiembla, Luis de Baviera cernudiano,
y tiembla tú, dorada Marilín,
porque ahora vengo yo con mi tablero
(con, contra el deseo se hizo verbo la carne)
a jugar a dos bandas mi ajedrez.