Y ¿qué fue de Islandia? (2012/02/27)

Y ¿QUÉ FUE DE ISLANDIA?

Con la versatilidad de que nos ha dotado la naturaleza para hacer de nuestra capa un sayo (o lo que sea), sale una a la calle a dar la vuelta a Cádiz cuando a mediodía brilla el sol y se está volcando sobre la ciudad todo el azul. Segundo sábado de Carnaval. Pasan gentes corriendo, pocas, pero pasan. (He recibido un e-mail: La revolución silenciada. ¿Qué fue de Islandia?) En un murete se estira incansable un individuo que es pura fibra. Los surfistas siguen abajo comulgando con la energía del mar. (Me pregunto qué tipo de comunión con la Constitución es la que se propone Rubalcaba con esas denuncias de la reforma laboral que piensa elevar al Tribunal Supremo. Quizá le hayan impartido un Taller Ocupacional de Lectura Dadaísta). Pasa una familia de pueblo y despistada. Pasa una pareja que no lo parece, pero son los reales padres de una princesita rosa. (Todos los hombres son mortales – Urdangarín es hombre – Urdangarín es mortal. Por otra parte todos somos iguales pero algunos son más iguales que otros. No sabría decir si Urdangarín es más mortal. La infanta creo que menos.) Cuatro que no son de aquí: es curioso cómo se liga a la antigua, con la excusa de “¿Nos hacéis una foto?”, “¿Y sois de Estepona? Qué guay”.  Ojalá liguen: la vida es tan corta. Pasan dos bicis por encima de mi espalda. No me altero: en Tokio es lo normal. Pasa una tribu urbana macilenta sin disfrazar ni nada; son de los que de noche, como mucho, irán de vampiros y demonias. (¿De qué se disfrazarán Mª Dolores Amorós o Teddy Bautista? Sí que es improcedente, despedir a dos ladrones. Ni que esto fuera Islandia.) Los guiris estudian planos de la ciudad en torno al kiosco de la Caleta. (Insisto: el antiguo Valcárcel debería ser un complejo de viviendas tuteladas, y no de obra social.) Una pareja se hace fotos en una especie de rosco rojo sin saber que están interactuando en un diálogo con las matemáticas. Entro en un barullo donde cantan “Las Monthblanc”. Y me doy cuenta, decididamente, de que lo mejor que se puede hacer en medio de una crisis es esto: dar una vuelta a Cádiz, con sol, con azul y en Carnaval. (Si acaso, el año que viene sacamos comparsa con tipo de Islandia, y en islandés. Juan Carlos Aragón es muy capaz).

Diario de Cádiz, lunes 27 de febrero de 2012, pág. 12.

http://www.diariodecadiz.es/article/opinion/1195003/y/fue/islandia.html