Voyager (I y II) (2012/08/27)

VOYAGER (I y II)

 Cuando las dos naves Voyager están a punto de abandonar el sistema solar para ingresar no está muy claro si en la heliopausa o en el espacio interestelar propiamente dicho, pienso en esos mensajes cifrados que ha dejado dentro la NASA por si acaso hubiera vida inteligente por ahí. Estoy mirando la foto de un disco con inscripciones codificadas para “dar todas las facilidades para su lectura e interpretación”. Si yo fuera una vida inteligente y de pronto me encuentro con un disco de este tipo  allá en mi reino de muy muy lejano, me visualizo dándole vueltas entre las manos (o los apéndices de mis extremidades) y preguntándome cómo demonios piensan que yo voy a saber que eso de ahí es el planeta Tierra con referencia a 15 objetos celestes reconocibles (reconocibles ¿desde dónde, si yo me hallo en la quinta puñeta?). El eminente Carl Sagan no parece haber imaginado que esta especie de pila de botón caiga en manos de una pandilla como la de la teletertulia “Hombres y mujeres y viceversa”, donde como mucho se la tragarían por si era una pastilla euforizante. Si en una fase B el ser-no-humano-pero-sí-inteligente consigue descifrar la información de los microsurcos, a lo mejor se pasma de que lo saluden en 55 lenguas, como si fuera eurovisión: Good evening, Alpha Centauri, here are the votes of the AngloSaxon Jury… 35 años es mucho tiempo: este disco se confeccionó en 1977, mucho antes de la era internet, de la caída del muro, del atentado de las torres gemelas, de la implosión del euro. Por eso, porque 35 años son muchos, este disco tiene un aire a la serie original de Star Trek, cuando nuestra civilización aún no había formulado o descubierto la insoportable levedad del ser. Miro al cielo en la noche (la contaminación lumínica nunca me deja ver las Perseidas). ¿Qué le diría yo a un extraterrestre? Quizá una frase de una película (“Carmina o revienta”) que dice un desastre de hombre, un inútil y un alcohólico, en estado de ebriedad filosófica y sevillana: “La vida es tan bonita… que parece de verdad”. Sí. Este podría ser un buen resumen de todo lo que somos y no somos. Y entonces el desconocido lector interestelar podría entender todos esos sonidos que grabó para él Carl Sagan, científico, divulgador y poeta: la lluvia, el viento, el ladrido de un perro, el latido de un corazón humano, un beso, un tren, un tractor…

Diario de Cádiz, lunes 27 de agosto de 2012, pág. 10.

http://www.diariodecadiz.es/article/opinion/1339236/voyager/y/ii.html