Un mundo feliz (2014/06/16)

UN MUNDO FELIZ

DE repente abdicó el rey Juan Carlos I, algunos contuvieron la respiración y otros empezaron a armar la marimorena. Yo creo que hay un tipo de español al que le gusta escenificar el Apocalipsis en un pasillo (“¿Y ahora qué? ¿Qué? ¿Qué de qué? Memento mori. Acuérdate de la II República”). El español odia los privilegios (de los demás). La corona encarna el privilegio secular. La sociedad democrática quiere establecer su propio sistema de representaciones y prebendas. Bueno. También hay quien sueña con un paraíso políticamente factible y enardece a las masas alienadas prometiendo que, por el solo hecho de existir, todo el mundo tendrá un sueldo y estará donde quiera estar, y será feliz porque nos repartiremos las infinitas riquezas que genera espontáneamente la tierra. Si fuéramos estadounidenses, nuestro máximo argumento cívico sería el de: “Tengo derecho porque pago mis impuestos”. Siendo español, este argumento es burgués y no sirve: aquí el Estado no se paga entre todos porque eso sería un abuso. No sé si se habrán dado ustedes cuenta, pero nosotros podemos otorgar la jefatura del Estado a la Seguridad Social. La Seguridad Social, a cambio, nos llenará de pensiones, becas y ayudas. Será como una eterna cabalgata de los Reyes Magos (pero sin reyes, ojo). Y no hará falta dinero porque nuestro concepto de trueque estará basado en el ideal. El ideal no lo administrarán políticos ni gentes de semejante ralea, sino espíritus puros que todo lo hagan por amor al arte (para ser espíritu puro no habrá que estudiar Grado ni Máster, ni ser o no ser. Faltaría más). En el mundo “habremos” unos 7.000 millones de personas. En España no llegamos a 47, así que es fácil. Si alguna vez necesitásemos dinero (es un poner), para eso están los fondos FEDER. O la fortuna personal de Amancio Ortega. Si alguna vez alguien tuviera que trabajar, pues fichamos a unos cuantos chinos. 47 millones de españoles son 47 millones de repúblicas independientes. Nuestra bandera, en realidad, ya tiene un diseño: es la alfombrilla de IKEA: Bienvenido a la república independiente de tu casa. El rey ha abdicado. Ahora vamos a tener cuatro reyes. ¿Sólo cuatro? ¡Viva IKEA!

373. Efecto Moleskine (111), “Un mundo feliz”, Diario de Cádiz, lunes 16 de junio de 2014, p. 8.
http://www.diariodecadiz.es/article/opinion/1795394/mundo/feliz.html