Tiempos líquidos (2013/08/12)

TIEMPOS LÍQUIDOS

 La playa de Santa María del Mar es para mí la versión edénica de “una biblioteca en un jardín”: nada mejor en verano que depositarse allí “in medias res”, o sea, a medio camino: equidistante de las dos cuestas donde se apelotonan las personas humanas con esa tendencia de rebaño al sol que muestran también morsas y leones marinos. Me gusta atravesar la muchedumbre sorteando las parcelas-sombrillas donde las felices familias convierten el tiempo en elaborada ingestión/digestión. Me gusta sortear la hilera de esbeltos cuerpos adolescentes en el zócalo del muro de contención: como la alfombra roja de Hollywood, sólo que pisando toallas, tobillos, pechugas con flecos. Ya entronizada en mi silla de playa con los pies en remojo, mirando al mar, saco mi libro. Un ensayo de Zygmunt Bauman sobre cómo vivir en una época de incertidumbre: en estos “Tiempos líquidos” donde ninguna estructura social es estable. Lo peor es la disociación del poder y la política: el poder está en manos del capitalismo trasnacional, la política está en manos de trasnochadas estructuras locales del Estado-nación que no tienen fuerza, ni convicción, para defender el estado del bienestar. Llevan ya tiempo nuestros políticos desertando del patriotismo constitucional para pasarse con nuestro dinero (y gracias a nuestros votos) al enemigo. Deprimente. Como no puedo cambiar el mundo, decido cambiar de libro. Mientras tanto, me dejo llevar por las fluctuaciones sensoriales. Las últimas tendencias en tatuajes: el tótem humano, la mujer tántrica, un feto entre flores. Dos vendedores ambulantes pasan tocando una campanilla, y se produce un momento Dalí/Buñuel: “transformación de las mozas de ánimas de La Alberca en monaguillos de Cruzcampo”. Qué infinitamente hermoso es el mar. Qué inmensa vitalidad trasladan los cuadros de Candi Garbarino en el Museo de Cádiz. Amo sus aguas turquesas, sus acuáticas sombras moradas, sus torbellinos de peces. Otro día les resumiré el grave problema que tenemos con nuestros residuos, pero hoy elijo cabalgar los locos delfines verdes de Candi, y un toque de Manuel Machado: “El mar amado, el mar apetecido./ El mar. El mar. Y no pensar en nada”.

Diario de Cádiz, lunes 12 de agosto de 2013, p. 10.

http://www.diariodecadiz.es/article/opinion/1581509/tiempos/liquidos.html