Septiembre (2011/09/12)

SEPTIEMBRE

            Ha entrado septiembre como una bofetada de belleza. No hay como volver del trabajo en autobús para ver con otros ojos lo grande que es la playa en bajamar, con el levante en calma, casi despoblada. Esos colores increíbles. Esas puestas de sol donde seguimos buscando el rayo verde. Por la noche ha habido una auténtica invasión de grillos. Nos saltan encima desde la oscuridad y se nos dispara el corazón (¿grillo o cucaracha?). Asustan los insectos grandes. En el imaginario se asocian a la pluralidad amenazante, a la putrefacción. Sin embargo, algunos de los sonidos más armónicos y sugerentes se los debemos a ellos: el canto del grillo en la noche, las oleadas como de cascabeles de las chicharras bajo el sol, el zumbido de las abejas. Hablan por la radio del “beso de las abejas”, un sonido que emiten al rozarse las antenas. Ando últimamente reconsiderando mi relación conceptual con los insectos, dentro de una especie de “feeling” New Age. Incluso he visto morirse una mosca: en el estertor el bicho se espatarra y parece una araña (eso fue en yoga. No sé si esta contemplación será ortodoxa en la búsqueda del vínculo cuerpo-mente, o más bien será un desvío). El grillo cantor ha simbolizado en oriente y occidente la promesa de dicha en el hogar: por eso los tenían en jaulitas. Leo en el diccionario de J. Chevalier y A. Gheerbrant que “el grillo, que pone los huevos en la tierra, vive allí en forma de larva, y luego sale para metamorfosearse en imago, era para los chinos el triple símbolo de la vida, la muerte y la resurrección”. Pienso en el Pepito Grillo de Pinocho y me pregunto si esta invasión de grillos estará significando una invasión de conciencia. En la radio un psicólogo clínico explica que al ser humano le basta con tener agua, comida y un techo para sentirse bien: la infelicidad se debe a que nos dejamos atrapar en la telaraña de la fantasía, proyectándonos en la película del dolor, el fracaso y el deseo insatisfecho en vez de dejar que nuestra mente se expanda en el bienestar elemental. Ya ven. Septiembre ha entrado por el mar con una bofetada de belleza. Los neoyorkinos se niegan a hablar de “zona cero”: es el World Trade Center. Y en la noche esta otra ciudad es una olla de grillos.

Diario de Cádiz, lunes 12 de septiembre de 2011, p. 14.

http://www.diariodecadiz.es/article/opinion/1062443/septiembre.html