Reyes y caníbales (2010/02/14)

REYES Y CANÍBALES

El antropólogo Marvin Harris explica, en Reyes y caníbales, que los primeros estados surgieron de la intensificación de la producción agrícola y de la figura de los “grandes hombres” o “mumis”: individuos trabajadores, ambiciosos y llenos de civismo que persuadían a parientes y vecinos a que trabajasen para ellos a cambio de celebrar un gran festín con los alimentos extras que produjesen. El mumi repartía ostentosamente entre su gente los sobrantes sin quedarse él con nada: le bastaba el carisma del jefe. No sé si hemos cambiado tanto: los partidos con cuota de poder funcionan como la parentela del mumi. El problema se plantea cuando lo que se reparten no es un excedente, es decir, lo que sobra, sino lo que hace falta para que subsista la aldea. No parece racional que todo un partido asista a la errática política económica del gobierno, más empeñado en jugar a ONG que en gobernar, sin que nadie del PSOE abra la boca. Alguno la abrió para desdecirse luego: acaso pensó que, si se dividen ahora, no ganarán las próximas elecciones. Tampoco es lógico que no se recorten gastos suntuarios: las mujeres europeas en el poder se reúnen para nada quién sabe a qué precio (viajes, alojamientos, dietas, seguridad): ¿alguien piensa que la “Declaración de Cádiz” es algo más que autobombo babosete y tontuelo a costa de las legítimas aspiraciones femeninas? Tampoco se actúa, en esta coyuntura, contra los abusos sindicales, que son los que explican las prebendas de que disfrutan algunos colectivos, como los controladores aéreos. Pero es que los sindicatos, con su pasado (historia de épica proletaria) y su presente (su red de liberados, su clientela gremial y su cantera de votos), son sagrados. En el banquete del mumi se siguen repartiendo cargos y carguitos, con pensión temporal o vitalicia, que en eso hay consenso de todos los partidos, sean quienes sean sus jefes. Y luego vaya a usted a convencer a una población insolidaria, picardeada y deshonesta de que declare sus ingresos: le dirán que para qué, si para pagar un finde a un consejero de Telefónica, a un prejubilado cincuentón, a un exministro o a una euromujer. En fin. No lean a Marvin Harris. Pero escojan bien a su mumi, no vaya a ser que al final, sin nada que repartir, acabemos en banquete de caníbales.

                                Diario de Cádiz, 14/02/2010