Psyco thriller (2012/01/30)

PSYCO THRILLER

No soy la única en pensar que Meryl Streep está magnífica en La Dama de Hierro pero la película es, como escribe Mikel Zorrilla, un biopic para generación YouTube. Ofrecer una biografía política naufragando en la domesticidad alucinada de una mujer con demencia senil puede haber querido inducir una piadosa empatía, o una reflexión zen (la ilusión y la nada), pero la lástima que inspira una persona sola y enferma no hace  olvidar una carrera política que aparece poco, en flash-backs demasiado cortos y sin ilación entre sí. Y es que el espectador echa de menos la gran perspectiva ausente: qué significó para los demás la actuación de Thatcher  y cuál es su legado. El guionista podría haberse documentado en el libro La doctrina del Shock, de Naomi Klein, sobre cómo fueron aplicadas las teorías del Nobel Milton Friedman y la Escuela económica de Chicago  por Pinochet primero y Thatcher después: el efecto devastador de un neoliberalismo salvaje, donde el margen de ganancias de los especuladores en bolsa pasó de 40 a 400 mientras caían en la miseria miles de familias de parados. Es como si ahora nos ponen un biopic de Emilio Botín que no contuviese la fascinante historia de un banquero, puntal del sistema financiero patrio, que anda jugando a la especulación, contribuyendo a que suba el precio de la deuda española hasta extremos que no se pueden pagar, endeudándonos a todos los españoles, privándonos de prestaciones sociales, de puestos de trabajo, embargándonos la vivienda y obligándonos a seguir pagando la hipoteca con la paguilla que nos quede, etc. Ahora imaginen la domesticidad alucinada de un supuesto Emilio Botín-Sanz de Sautuola García de los Ríos, sorbiendo té entre céspedes verdes mientras se le va la olla, con saltos a cuando el fundador de la saga empezó de botones en un banco, un ministro edecán que se le resiste, algún joven pobre y brillante mecenazgueado, música clásica y cierto eventual malestar íntimo y delicado de marqués consorte de O´Shea. Estas cosas me llevan a imaginar una película con mucho fundido en la niebla donde voy y estrangulo al prócer (o la prócer) con una cuerda de piano. Pero estoy cambiando de género, perdonen.

Diario de Cádiz, lunes 30 de enero de 2012, pág. 8.