Perros en la niebla (2013/11/04)

PERROS EN LA NIEBLA

Con esto de la aldea global, ahora somos los padres los que recorremos Europa (la ruta Erasmus o post Erasmus) en busca de nuestros hijos. Realmente esto duplica la eficacia del programa de integración geocultural, porque para educar a una persona en los valores de un colectivo heterogéneo, nada mejor que hacer de ella una exploradora de la Otredad. Estamos en Berlín. Uno de los grandes placeres que ofrece el norte es el otoño de verdad, con hojas caídas. De Berlín llaman la atención tantas cosas: el milagro de la integración de las dos Alemanias, la libertad de sus costumbres, la cantidad de muro que debió de haber (habida cuenta de los billones de souvenirs que consisten en un trozo de muro). Otra cosa es, de noche, la escasez de alumbrado público. Las luces son tenues y pocas. No va esto en detrimento de la seguridad: se puede atravesar un parque a oscuras, con sus camellos y todo, sin temor. Los perros llevan un piloto luminoso en el arnés para que sus dueños no los pierdan de vista, incluso con niebla. Otra cosa sorprendente es la cultura de la reutilización. Un piso vacío, sin más trámite que una limpieza y una capa de pintura, se convierte ipso facto en oficina o vivienda. Cualquier trasto encontrado en la calle hace de mobiliario básico y no se ve chapucero. Hay bastante gente capaz de hacerlo casi todo por sí misma. Teniendo en cuenta la juventud de la población, la sensación es de extraordinaria fluidez. El alquiler de los pisos suele ser por habitación. Si alguien prevé ausentarse, procura realquilar su cuarto, aunque sea por pocos días. La forma más barata de viajar es pagar tu plaza en un coche particular que tenga sitio libre y vaya a tu mismo destino. La de alojarse, el Coachsurfing: gente que ofrece gratis a otra gente un hueco para dormir (la garantía son los comentarios de los usuarios en internet). No sólo es que los alemanes ahorren: es que no malgastan, y procuran disfrutar de la vida estirando con imaginación sus posibilidades. Cuando el informe Bolonia nos puntúa tan bajo tiene que ver con nuestra escasa capacidad de innovación, de adaptación creativa al medio. A los españoles nos sigue costando la Otredad. Preferimos quejarnos. Echar la culpa a Merkel. Y que nos lo den todo hecho.

Diario de Cádiz, lunes 4 de noviembre de 2013, p.

http://www.diariodecadiz.es/opinion/detail.php?id=1638386#opi