Mandalas de Mad Max (2011/08/15)

MANDALAS DE MAD MAX

            Decía Álvaro Cunqueiro que el ser humano es el animal más extraño que existe, y estos días tengo particularmente intensificada esta percepción. Veo la guerra de las bolsas: ese dinero inexistente que sube y baja y sube de valor mientras los estados se endeudan y se arruinan y, sin saber cómo, usted y yo nos jubilaremos cada vez más tarde, con menos Seguridad Social y menos de todo. Pongo la televisión y lo mismo salen las hordas de borrachos en Lloret de Mar, los indignados españoles o israelíes, los saqueadores violentos de Inglaterra, los campamentos de moribundos en Somalia. Me invade esa sensación de colapso del sentido que por vía irracional conduce a las predicciones mayas del fin del mundo en 2012, y me pregunto si todo esto que vivimos no será una secuencia de “Mad Max”. Entonces hago respiración abdominal y procuro serenarme a la manera yóguica, considerando que a cada momento el universo entero se construye y se destruye. En mi barrio, por ejemplo, los sin techo han ocupado un local comercial vacío y han montado una especie de pisito okupa con los desechos coquetos de todas las mudanzas: los sillones cojos, las flores de plástico, los espejos apulgarados, los marcos con fotos de familias perdidas. Escribo “familias perdidas” y me viene a la cabeza la exposición en Madrid de Antonio López (el hombre que, fuera del tiempo, contempla cómo nacen, crecen, revientan y se pudren los membrillos): un aparador lleno de esculturas de cabezas de bebés, moldes vaciados en todos los materiales imaginables. Desde la cabeza negra del bebé de plomo hasta la cabeza traslúcida del bebé de cristal. En el Castillo de Santa Catalina, Cristina García Rodero nos muestra las fotos de la “España oculta”, esa vida secreta de la que todos formamos parte: como esas procesiones gallegas de niños que portan su propio ataúd blanco. Si yo fuera artista codificaría de alguna manera mi angustia. Como no lo soy, me he comprado un libro de mandalas. Ya saben: esos laberintos geométricos en forma circular que representan el cosmos. Y exorcizo el caos dando colores hermosos a esos dibujos que buscan el sentido profundo de la realidad, la armonía interior de la naturaleza.

Diario de Cádiz, lunes 15 de agosto de 2011, p. 14.