La voz a ti debida (2014/02/10)

LA VOZ A TI DEBIDA

Hace poco recibimos en Filosofía y Letras a un grupo de personas que se reúnen para leer. Entre ellas, hay quienes han impulsado un club para compartir textos e inquietudes, y quienes se han constituido en Asociación de Personas Lectoras para disfrutar de un cierto amparo legal que les posibilite un lugar donde converger para luego ofrecerse: leer para los presos en la cárcel, para los ancianos en las residencias, para los enfermos en los hospitales o en sus casas. (Leer para un muchacho que era piloto y sigue adorando las historias de aviones. Enseñar a leer a quien apenas sabe.) Detrás de estas iniciativas suele haber ese tipo de personas que nunca se jubila, que nunca está en paro. Que a cualquier edad descubre qué hacer con el tiempo libre en beneficio de uno mismo, en beneficio de los demás. Imbricarse en el beneficio y necesidad del otro es descubrir (inventar) la razón de ser de uno mismo. La filosofía de esta asociación viene de la Escuela de Lectura de Madrid y se basa en lo que llaman “lectura vinculada”: el lector establece un vínculo, a través de la mirada y la respiración, entre quien le va a escuchar y el libro que va a leer. Constituirse en humano puente para que circule la voz. Resulta interesante ver cómo, en el siglo XXI, se redefine algo que viene del origen, de la antigüedad clásica: la concepción de la lectura y la escritura como complementos instrumentales de la comunicación, que es oralidad, interacción, copresencia. La de Cádiz es la primera Asociación de Personas Lectoras legalmente constituida en España. Me admira este Cádiz platónico lleno de creatividad. Este tipo de iniciativas particulares son las que evidencian el funcionamiento de una sociedad democrática. Un día de estos quiero pasarme por la biblioteca pública, o por el hotel Caleta, para compartir mi último descubrimiento feliz: la novela “Estoy mucho mejor”, de David Foenkinos. Va de un tipo al que le duele la espalda. Me gusta muchísimo Foenkinos: su asombrosa inteligencia, su infinito humor, su contagiosa y benéfica delicadeza. Esas observaciones como que “el cuerpo de los hijos es el único punto de amnesia posible”. O que hay un detalle de feminidad que consiste en no poder concentrarse con el pelo suelto.

Diario de Cádiz, lunes 10 de febrero de 2014, p. 12.
http://www.diariodecadiz.es/article/opinion/1705633/la/voz/ti/debida.html