La ruta del masai (2013/07/01)

LA RUTA DEL MASÁI

Voy con dos sobrinos al parque y coincido con un señor que cuida de su nieto. Me cuenta que su hijo es ingeniero y que está en América porque aquí, sin obras públicas, la cosa está muy mal. (Los niños juegan a matar con chinas el agua: los surtidores de las fuentes son intermitentes y caprichosos.) Me dice también que hay que ver lo que cansa cuidar niños sin respiro. (Su nieto acaba de ser atacado por un turbo-bebedero). Es difícil encontrar alivio a una espalda hecha polvo (mi amigo Ángel sabe lo complicado que resulta acostumbrarse a andar como un masái sobre tenis esféricos rellenos de arena del desierto). Los niños son de edades diversas y cuesta llevar adelante una actividad  lúdica conjunta con cierto sentido durativo (¡EH, EH, JUEGOS DE MANOS, JUEGOS DE VILLANOS!). Verdaderamente está la cosa mal: en la calle Ciudad de Santander ya no tenemos ni sucursal de Unicaja ni mendigos okupas. La diferencia entre el hijo único y el de familia numerosa consiste en que, si al primero se le cae al suelo un comestible, se convierte en tabú (¡caca!), mientras que el otro sabe que, soplando un poco, se purifica y consume. “Mira, una palmera”; “mi padre dice que eso se llama árbol”.  (En la piscina de la villa romana acaba de producirse un derrape de aurigas. El hijo del ingeniero errante ha caído.) También va a caer el Instituto Hidrográfico. Nos replegamos sin heridos. Un enigma: cuánto dura la noche más allá de la cena. De qué manera conjuraremos hoy el insomnio de la irremediable ausencia de papá y mamá. El tiempo es más que nunca einsteniano, relativo: mi cuñada, la madre del dúo Caín & Abel Brothers y el nunca-como-se-debe-vigilado Bebé Atómico tiene un récord de velocidad: es la mujer que se arregla en dos minutos. Qué rápido se nos olvida todo. Probamos con hipnosis: “Cuatro esquinitas tiene mi cama…”.  El Chato milagroso sigue sacando sustancia de su inagotable nariz. “La virgen María me dice: duerme y reposa, no tengas miedo de ninguna cosa…”. Trinidad mesozoica: “Jurásico. Cretácico. Getafe”. “Niño Jesús, ven a mi cama, dame un besito y hasta mañana”. Todo está tan difícil. Y es tan fuerte este instinto de futuro.

Diario de Cádiz, lunes 1 de julio de 2013, p. 8.
http://www.diariodecadiz.es/article/opinion/1555851/la/ruta/masai.html