La plaga (2014/12/15)

LA PLAGA

Hay días en que una, molida de cansancio, se dispone gozosa a consumar su muerte cerebral. Y pone la tele. Canal Sur está invadida por el virus de la Copla, y uno se pregunta si no habrá una conspiración (¿autonómica, universal?) para capar mentalmente al aborigen meridional. La primera edición del Telediario es idéntica a la segunda y a la tercera. La moda Chef-MasterChef-TopChef-MiniChef resulta bastante positiva: se aprende a guisar, que ya es algo, y lo que significa “trampantojo”: una ilusión que consiste en hacer ver lo que no es, una trampa ante el ojo. Si te cuenta esto un documental de la 2, aplicado al Barroco, seguro que ni lo ves, ni te enteras. Pero hacer un champán solidificado en sándwich, eso ya es otra cosa. De todos modos hay muchas excepciones. La semana pasada el programa de cine español puso la película documental “La plaga”, ópera prima de Neus Ballús, que también hizo de coguionista y montadora. Se trata de una visión tan realista como delicada de varias vidas que se entrelazan, interpretadas por las mismas personas que ahí salen y eso son: un agricultor dedicado a la agricultura ecológica que apenas consigue salir adelante, una prostituta ya entrada en edad, una anciana lúcida pero enferma que un día no tiene más remedio que aceptar ser ingresada en una residencia, una emigrante filipina que trabaja de cuidadora en esa residencia, un emigrante moldavo que trabaja en el campo y dedica sus ocios a la lucha griega… Era todo tan verdad, y estaba tan bien construido, que resultaba altamente emocionante. Una escena impagable: la cara de María Ros al comer un bombón de chocolate. Tanto, tan intenso, tan breve, tan pequeño, el placer. Me recordó a una novela llena también de arte y sabiduría: “En la orilla”, de Rafael Chirbes, que ha merecido el premio Nacional de Narrativa y el Premio de la Crítica. Películas como la de Neus Ballús y novelas como la de Chirbes enseñan a amar al ser humano en toda su miserable plenitud. No todo es basura, desde luego, pero ¿quién enseña a elegir? Y ¿cómo se hace? Kant hablaba, explicando la Ilustración, que se trataba de salir de una minoría de edad culpable: la de no molestarse en asumir el riesgo y la responsabilidad de saber, de entender, de buscar. Sapere aude: atrévete a saber.

Diario de Cádiz, martes 15 de diciembre de 2014, p. 12. http://www.diariodecadiz.es/article/opinion/1921272/la/plaga.html