La nariz pensativa (2016/07/11)

http://www.diariodecadiz.es/article/opinion/2326243/la/nariz/pensativa.html

LA NARIZ PENSATIVA

Al principio no me di mucha cuenta, pero luego se impuso como una evidencia rara: Santander ya no huele a Santander. Bueno, donde yo pongo Santander debe poner ahora Cantabria. Pero es lo mismo: no huele. ¿Y por qué? Pues por el cambio climático y por las cuotas de producción de leche de la Unión Europea: como ha llovido poco, falta el pálpito hondo del olor a tierra mojada; y como ya no compensa criar ganado vacuno, se ha perdido ese olor a boñiga por el aire que se mezclaba con el olor a hierba mojada.

Yo esto lo encuentro decepcionante, por no decir emocionalmente catastrófico: es una pérdida para la memoria sensible digna de Marcel Proust, una pérdida proustiana. Poco después de comprobar esto he leído que tenemos neuronas en la nariz. Lo he leído en un libro de divulgación científica de un tal José Ramón Alonso, que desde luego no es mi divulgador favorito, pero al menos sabe de lo que escribe (y en esto ya aventaja a Punset). No sé ustedes, pero yo jamás pensé que tuviera neuronas en la nariz. Y buscando por internet he visto que son una clase de neuronas sensoriales o sensitivas que conectan los órganos de los sentidos con el cerebro, de manera que convierten los estímulos externos en estímulos internos. Pero lo bueno de las que están en la nariz es eso: que están dentro de la nariz y, por así decir, muy a mano. Por eso hay neurólogos que consideran que se podrían hacer biopsias de estas neuronas para determinar, por ejemplo, si un paciente es esquizofrénico, porque parece ser que esta enfermedad se acusa en el tejido neuronal. Se me ocurre que un niño que se escarba en la nariz puede correr un serio peligro de extirparse las neuronas. Y aunque luego ese niño se las coma, no tengo nada claro que el organismo las procese de manera que vuelvan a ser neuronas pensativas. En otro orden de cosas, fíjense en la oscura inteligencia que reside en el lenguaje, porque la lengua refleja metafóricamente ese poder cognoscitivo de las narices: “ese hombre tiene mucho olfato”, “algo huele a podrido en Dinamarca”, “me da en la nariz que el PSOE de Sánchez va a seguir mareando la perdiz un buen rato”. Claro que lo más grave es que Santander ya no huela a Santander, y nadie haya dicho nada.

Diario de Cádiz, lunes 11 de julio de 2016, p. 17.