Javier Anso (2012/07/02)

JAVIER ANSO

Sobrevolar la bahía de Cádiz en una avioneta de las del aeroclub de Jerez es una experiencia emocionante. Un día perfecto, de esos en que no sopla ni demasiado poniente ni demasiado levante, un día sin la neblina del sur, sin la calima del calor. Desde arriba se ve el ondulado curso del Guadalete, el trazado de sus salinas, todos los colores del rojo al blanco pasando por los verdes de los esteros. Y el istmo y el tómbolo en medio del azul, el azul increíble del mar que se reparte el horizonte con el cielo. Es una sensación tremenda la de flotar en medio de la luz. Una comprensión de la inocencia (entender por qué fue un aviador aventurero el que escribió El principito). Hay momentos de felicidad, de belleza, tan intensos, que el que los disfruta los vive consciente de su transitoriedad. Juan Ramón Jiménez atrapa esta emoción en un brevísimo apunte de Poesía (1923) que se titula precisamente “Sur”: “¡Nostalgia aguda, infinita,/ terrible, de lo que tengo!”. Pienso esto después de escuchar la conferencia de clausura del curso del Ateneo, en la que Javier Anso, el director del colegio San Felipe Neri, de alguna manera se ha despedido de la ciudad, porque su orden lo destina a Cuba. Somos muchos los que, teniendo hijos en San Felipe, valoramos la impronta de Anso en estos años en que el colegio no sólo ha abierto aún más sus puertas a la ciudad, sino que ha subido sus listones internos (de civismo, de humanismo, de compromiso con la auténtica excelencia). En su despedida Anso ha escogido como lema el final de Las ciudades invisibles, de Italo Calvino: “El infierno de los vivos no es algo que será; hay uno, es aquél que existe ya aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Dos maneras hay de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de no verlo más. La segunda es peligrosa y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar, y darle espacio”. Seguro que para Cuba marcha un hacedor o un dilatador de espacios de no infierno. De sur a sur, seguro que Cuba es como Cádiz, desde arriba y desde abajo: acostumbrada a ser humana, graciosa, perezosa y pobre, acostumbrada a ser nostalgia infinita de luz azul.

Diario de Cádiz, lunes 2 de julio de 2012, pág. 10.

http://www.diariodecadiz.es/article/opinion/1297059/javier/anso.html