El puente y yo (2010/08/16)

EL PUENTE Y YO

            Andamos ya de los nervios con el asunto del segundo puente sobre la Bahía de Cádiz, y uno se pregunta qué se puede hacer para impedir que se interrumpa o ralentice su construcción. No se trata de que esté listo para el 2012 como si fuera un decorado “cool” (ni siquiera lo ha diseñado Santiago Calatrava), sino que la ciudad y la bahía intentan integrarse en el progreso económico con la excusa de que una vez el progreso histórico pasó por aquí. Claro que para impulsar la economía de la zona no se trata de una obra pública sino de cuatro al menos: el segundo puente más la reordenación del nudo de Tres Caminos, que sigue ahí, enredado “sine die”; más el polígono industrial de Las Aletas, paralizado en octubre de 2009 por incumplir la Ley de Costas; más el proyecto de un ramal de ferrocarril para mercancías en el Bajo de la Cabezuela, aprobado 20 años después de su primera formulación, adjudicado en subasta a dos empresas (una de las cuales quebró), y ahora en suspenso por descapitalización. Si a finales de agosto el presidente de la Junta debe negociar con el presidente del Gobierno la cuestión de Fomento, lo mejor sería un órdago a la grande: que no se detengan las obras del puente, que se proceda a la adjudicación y ejecución de la obra del tren del Bajo de la Cabezuela, que se retome Tres Caminos, y que se estudie dónde o más bien cómo erigir un polígono industrial que no dañe el litoral. Sin ello estamos condenados a seguir siendo una reserva espiritual de endemismos como el Carnaval de Cádiz (en peligro de ser absorbido por el botellón), las barbacoas del Carranza (absorbidas por el botellón), el mayor índice de parados del país (con y sin botellón), y la gusana de canutillo (que actualmente es el PIB de Las Aletas). Habría que plantearse el asunto como en la famosa perspectiva Kennedy: no se trata de qué puede hacer Cádiz por ti, sino de qué puedes hacer tú por Cádiz. Yo, por ejemplo, me he dejado reducir el sueldo sin ir a la huelga, porque como funcionaria docente no tengo culpa de la crisis pero entiendo que debo arrimar el hombro. Luego, he firmado el manifiesto por el puente que promueve el Ayuntamiento, porque entiendo que es una petición justa que refleja lo que todos queremos. Y si la cuestión es un problema de Demoscopia, yo me demoscopio sin problema.

Diario de Cádiz, lunes 16 de agosto de 2010, p. 9.