El bien y el mar (2010/08/02)

EL BIEN Y EL MAR

A punto de empezar las vacaciones, cuando procedo a vaciar la bandeja de correos entrantes, me encuentro dos extraños e-mails. En el primero, un presunto  millonario canadiense y moribundo me comunica en español macarrónico que para limpiar su conciencia de algunas inevitables oscuridades, y por consejo del párroco de Ste Marie de Montréal, busca legar su fortuna de modo que aproveche “a personas proporcionadas de buenas moralidades”. Ignoraba que la fama de mi bondad hubiera cruzado el charco, pero ya ven. Me veo obligada a vestir mi chándal de ángel de España, empuñar la Visa (la del señor de Canadá) y, a lomos de mi Nissan Rocinante, salir pitando a hacer unas cuantas obras de caridad, empezando por “la construcción de un centro de orfelinato en un país de su elección”. En otro e-mail un tal Rodrigo Díaz Vivar (tal vez el Cid en persona), me informa de las oscuras maniobras del Club Bilderberg para apoderarse del mundo: un solo gobierno nos someterá al mercado único y solo habrá Ellos, los poderosos, y nosotros, sus esclavos. Yo no sé si en este paquete de sometidos entra realmente Cádiz. Se llevarían una ciudad bonita con mucha historia, un puente y un trozo de otro puente, un estadio de fútbol con tres lados, y una población para la que todo el año es Carnaval. Realmente, para vender, lo que se dice vender, aquí tenemos los sarcófagos fenicios, los Zurbaranes, los seguidores del Cádiz S.A.D. y un arte que no se puede aguantar (y que no creo que aguanten los socios del Bilderberg). Bueno, de camino a mis fundaciones, voy a dar un rodeo por Madrid para avisar al Presidente del Banco de España, que es un modelo de resistencia mundial. Total, que este verano voy a estar muy ocupada y no tengo más remedio que delegar en ustedes lo que pensaba hacer, que era tomar el sol a la orillita del mar leyendo unos libros. Recomendaciones para ustedes. Una novela policiaca china, “Seda roja”, de Qiu Xiaolong, para los que no han podido ir a la Expo Shanghai. Una crónica negra, “Anatomía de un instante”, de Javier Cercas, para que se ilustren sobre quién hizo qué el 23-F. Como música de fondo, pueden adquirir en el Círculo de Lectores “El desenterrador de vivos”, maravilloso discolibro del divino loco local Carlos Edmundo de Ory, con poemas cantados y musicados por Luis Eduardo Aute y Fernando Polavieja. Oh, sí, en verano, BORRACHO DE OCIO Y DE CREPÚSCULOS,/ UN CORAZÓN JAMÁS ARREPENTIDO./ TODO LO QUE ES BELLO ES FIEL:/ EL BIEN Y EL MAR/ CON UNOS PIES DE OLAS./ SIEMPRE SOLO.

Diario de Cádiz, lunes 2 de agosto de 2010, p. 12.