Ecosistema (2012/01/16)

ECOSISTEMA

Esto de la corrupción institucional no va a tener remedio hasta que se obligue a los culpables a devolver hasta el último euro robado, embargando todas sus propiedades (lo que supondría revisar el funcionamiento del registro de la propiedad) y las cuentas-fantasma en los países del pirata-banking. Y no se solucionará la corrupción hasta que se inhabilite a los culpables para ejercer cargo público de por vida. Debe el Estado reforzar el sentido de compromiso y responsabilidad de sus gestores con el bien de la comunidad, y sancionar con dureza los abusos no sólo como escarmiento de culpables sino como medida de disuasión para el futuro. Llevamos muchos años de corruptelas sin que nadie pague de verdad los platos robados (más que rotos), y el resultado es el caso Gürtel, el aeropuerto de Fabra, el caso Brugal, los ERES de la Junta de Andalucía, y ese ex director general de Trabajo que, en el colmo de la chulería, amenaza con tirar de la manta si no le devuelven su puesto de funcionario. De la manta habrá que tirar, y debajo seguro que están también Standard & Poor´s, Moody’s y Fitch Group. El ser humano es lo que es. Hay oligarcas de toda la vida que viven dando por hecho que pertenecen a una casta superior: todo lo demás es subgente que puede ser útil, apetecible o graciosa, pero por lo demás carece de importancia. Al otro lado del espejo (que no siempre es el otro lado de la ley), el capo mafioso. En medio, a menudo con un pie en la gestión pública, el trepa que aspira a oligarca/capo y si tiene éxito se funde con él. Y un subtipo populista: el trepa con piel de Robin Hood, que mete la mano en arca ajena y lo mismo prejubila a la pobre parada Isabelita que les financia a los amigos un congresón. Por debajo de todo esto, la gente: la gente que trabaja y paga impuestos, la que trabaja pero no los paga, la que no trabaja y cobra paro, la que ni trabaja ni cobra paro pero vive o malvive de la caridad o de milagro o a saber de qué. Y claro, cómo no soñar, desde abajo, que se nos aparezca un avatar del trepa Robin Hood, con su euromano tendida. Y cómo mortifica saber que al final, en mínima proporción pero proporción efectiva, tanta ambición y tanta codicia se monta e incluso se justifica sobre nuestra codicia, nuestra ambición y nuestra necesidad.

Diario de Cádiz, lunes 16 de enero de 2012, pág. 9.

http://www.diariodecadiz.es/article/opinion/1160119/ecosistema.html