Abracadabra (2017/08/21)

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ABRACADABRA

Fui con muchas ganas a la última película de Pablo Berger, pero salí con una sensación confusa. Leo que Abracadabra está a medio camino entre la comedia choni, la fantástica y el drama romántico. Cierto. Como también lo es que hay una gran influencia del Woody Allen más extravagante y esotérico (el de Misterioso asesinato en Manhattan, La maldición del escorpión de jade, Scoop, Alice…). ¿Qué es lo que no me encaja? Los actores están fabulosos: Maribel Verdú, oscarizable en su papel de choni maciza, ama de casa ejemplar y malcasada con un proletario asalvajado por la edad, la costumbre de carecer de neuronas y el tribalismo futbólico. Antonio de la Torre es un actor nacido para hacer de perturbado. José Mota, sublime en su encarnación de un freaky de barrio aprendiz de hipnotista (nuestro surrealismo le debe mucho a La Mancha). Que un marido impresentable sea poseído por un espíritu viril, delicado, inteligente y sexy-macarra es una posibilidad agradable. Que por medio haya un crimen asociado al alma en pena, algo muy lógico en este tipo de trama. Que una mujer tenga un primo medio chalao, la vida misma. La insistencia en la estética más kitsch tiene un efecto cómico y va muy bien con el mundo mágico-egipcio, porque nuestros delirios son tan barrocos como los de los chinos, o sea, ¡esas divinas bodas de brillantina y Bollywood! Pero todo esto encajaría mejor con un ritmo narrativo más sincopado y en esta película sobra metraje: hay escenas innecesarias y otras que se repiten o duran demasiado, como tics de cine hiperrealista de mensaje que chirrían con una comedia de magia que además tiene de fondo el esperpento español. Y con el esperpento español hay que tener mucho cuidado. La línea entre la genialidad y la caspa cutre es más fina que un pelo y a esta película le sobran elementos descriptivos que estropean la eficacia edificante e irónica del final. Total, que les recomiendo ir a ver Abracadabra: 1) como españoles conscientes de que hay que apoyar el cine español, 2) como españoles conscientes de debemos tomar nota de nuestros abracadabrantes excesos, 3) como españoles capaces a la vez de reír y de pensar.

Diario de Cádiz, lunes  21 de agosto de 2017, p. 21.