Post tenebras spero lucem (2016/06/27)

http://www.diariodecadiz.es/article/opinion/2316551/post/tenebras/spero/lucem.html

POST TENEBRAS SPERO LUCEM

Sigo dándole vueltas a la reflexión de Javier Gomá sobre lo que significa la civilización frente a la barbarie. La causa civilizada se formula como la necesidad de elegir la forma en que nos auto limitamos para que la convivencia social sea posible. De otra parte estoy leyendo una novela de Helen Macdonald, H de halcón (2014). Es la historia de una mujer que, para afrontar una pérdida inconsolable, decide domesticar una rapaz, símbolo de la naturaleza más agresiva, esquiva y salvaje. La clave es el respeto, el (auto) conocimiento y la paciencia. Evidentemente, también la voluntad: el hecho mismo de proponerse un objetivo, un ideal, que pone en marcha las fuentes del entusiasmo. El halcón es un viejo símbolo solar, celeste, de elevación espiritual. Con caperuza (pues la caperuza se utiliza para domesticarlos) simboliza la esperanza de la luz que alimenta al que vive en tinieblas. Es, dice, el Diccionario de los símbolos de Chevalier & Gheerbrant, “la imagen de los prisioneros, del fervor espiritual obstruido, de la ocultación de la verdad”. Muchos impresores del Renacimiento adoptaron como emblema el halcón encapuchado, al que acompañaba esta divisa: “Post tenebras spero lucem” (Espero la luz más allá de las tinieblas). Qué curioso que bajo este emblema del editor Juan de la Cuesta se publicasen las dos partes del Quijote.

            Ando divagando en torno a los conceptos de civilización cuando el referéndum de Gran Bretaña, con su decisión de salirse de la Unión Europea, es un hecho que nos ha pillado tan desprevenidos que no lo terminamos de creer. Lo que salga de las elecciones a nuestro congreso de diputados también es algo que no acabamos de visualizar. La posibilidad de que Donald Trump sea presidente de los Estados Unidos es asimismo real, pero nos parece increíble. Pienso en mi generación, la de los 80, que es la de la democracia. Me pregunto hasta qué punto nosotros, los que andamos por los 50 años, fuimos realmente educados por nuestros padres, y hemos educado a nuestros hijos, en la civilización: en la voluntad, el respeto, el (auto) conocimiento, la paciencia. No creo que se pueda afrontar con otros medios la posibilidad o la evidencia de lo peor.

  Diario de Cádiz, lunes 27 de junio de 2016, p. 39.