Un español, dos quinién (2007/07/17)

UN ESPAÑOL, DOS QUINIÉN

Querida Encarna: no hay forma de dar contigo, así que te escribo esta epístola urgente para que no metas la pata. Verás: tú sigues siendo la madrina de mi Ramón, que sigue siendo el gorila de mi alma que pesa 50 kilos, va a entrar en la ESO y quiere ser futbolista. Pero lo que quiero que retengas es que tal como es, Ramón acaba de nacer, y es trillizo de sus hermanas Alba y Rocío aunque no tengan la misma edad. Te explico. Resulta que por el telediario me entero de la propina de 2500 euros que van a dar a cada español recién nacido a partir del 3 de julio, y entonces le digo a mi cónyuge y padre de mis hijos: “No hay derecho, Mané. Vale que una no sea excluida social ni pertenezca a los grupos de riesgo, pero es que es muy fuerte esto, con tres ciudadanos como tres soles que una le ha dado gratis y por amor a esta pluralidad que llamamos España, y sin cheque-baby por parir fuera de tiempo. Así que déjate de sudokus, Manuel, y a ver si por una vez resuelves algo útil”. Ahora, Encarna, memoriza lo que sigue. Mané me llevó a Nueva Jersey, USA, al hospital del doctor House. Yo ingresé cadáver, o sea, fatal de lo peor. En la UCI volví un rato en mí y me preguntaron de todo. Expuse compungida que estaba de nueve faltas, casi diez. House me miró con asquito y dijo que más que faltas parecían excesos. Insistí (sé que le interesa lo raro): “No lo he podido confesar porque mi marido es psicópata. O misántropo. Vamos, que no le gustan los niños”. Aquí puso Manolo esa cara que pone cuando llegan los pagos diferidos de El Corte Inglés. En éstas me traspuse y empecé a convulsionar. Me inyectaron epinefrina, deliré y debí confesar lo inconfesable. Allanaron mi morada para comprobar si era cierto. Leyeron prensa atrasada, se conectaron a la CNN y verificaron que sí. Total, que salí con tres hermosos y añosos neonatos: un caso de Trillizos Trivitelinos Posmaduros Sucesivos pero Convergentes (TTPSpC: es algo muy frecuente en Macao). Y aquí estoy escribiéndote, después de volver a darlos de alta en el registro. Se llaman de primero Diálogo, Tolerancia y Talante, de segundo como siempre y de tercero a todos les he puesto Pau -que en catalán es Paz y Pablo-, por si algún día quieren cambiar de sexo sin perder la identidad. Ya los tengo matriculados en Educación para la Ciudadanía y en un concurso-máster que se llama “¿Quiere ser ministr@?”. Y somos felices y comemos perdices, con 7.500 euros que nos tienen que dar y que irán para la comunión de Alba. Porque es lo que yo digo, Encarna: aquí la gente corriente tiene que espabilar. (Pero al cuarto crío, por dos quinién, qué quieres que te diga: yo no me apunto).

Diario de Cádiz, martes 17 de julio de 2007, pág. 16