Trafalgar (2005/10/18)

TRAFALGAR

Con lo que nos gusta mirarnos el ombligo, me pregunto por qué no conmemora nuestra ciudad su participación en las jornadas de Trafalgar. En vista del lapsus, Diario de Cádiz (más tuyo, imposible) ha organizado el siguiente programa de actividades, al que queda invitada la ciudadanía en pleno y las embajadas de las autonomías históricas que nos quieran acompañar. DÍA 18 DE OCTUBRE. A las 22:00, queda lista en la bahía la escuadra combinada a las órdenes de Villeneuve: 15 navíos españoles al mando del Almirante Gravina (Príncipe de Asturias, Santísima Trinidad, San Agustín, San Juan Nepomuceno, Monarca, Argonauta, Santa Ana, Bahama, Neptuno, San Ildefonso, Montañés, San Leandro, San Francisco de Asís, Rayo y San Justo) y 24 naves francesas. DÍA 19. Desde las 6:00, con levante en calma, salida. En tierra se siguen indicaciones del capitán Sevilla: “Con hondo sentimiento contempla el pueblo de Cádiz aquella partida, pues todos presienten un funesto resultado. Mientras tiene lugar aquel acto imponente no cesan de estar cubiertas las azoteas y murallas de hombres, mujeres y niños, que despiden con gritos y con pañuelos a sus parientes y amigos. Ni un alma se encuentra por las calles de Cádiz; todos sus habitantes han afluido como en avalancha a los muelles y a sus cercanías. Veo a muchas señoras y mujeres del pueblo como Magdalenas: son madres de los que van a morir; su instinto les debe representar lo inminente de la catástrofe, máxime cuando desde los miradores se ven, cual ominosas fantasmas de muerte, buques que asoman por el horizonte”. DÍA 20. La combinada se dirige al Estrecho para forzar la flota inglesa y reunirse con la escuadra de Cartagena. El Almirante Nelson lo infiere y busca el lugar que más favorece a su ofensiva. DÍA 21. Batalla de Trafalgar. Tragedia francoespañola. Se hará de modo que un futuro Pérez Galdós pueda escribir: “en tan alta ocasión, pude concebir de un modo clarísimo la idea de la patria”. DÍA 22. Horroroso vendaval. En este día y los siguientes se revivirá lo que contaba don Benito: “En honor del pueblo de Cádiz, debo decir que jamás vecindario alguno ha tomado con tanto empeño el auxilio de los heridos, no distinguiendo entre nacionales y enemigos, antes bien, equiparando a todos bajo el amplio pabellón de la caridad”. Emoción. Himnos. Ofrendas florales. Antes de proceder al ágape (media etiqueta), un chiquillo recitará, vestido de piconero y mirando al palco de autoridades: “Un hombre tonto no es capaz de hacer en ningún momento de su vida los disparates que hacen a veces las naciones, dirigidas por centenares de hombres de talento”.

Diario de Cádiz, martes 18 de octubre de 2005, pág. 16