Teoría de la relatividad (2005/03/08)

TEORÍA DE LA RELATIVIDAD

(Vaderretro cabalga de nuevo)

Aquí Vaderretro evacuando informe al Magnífico Ubérrimo Superior (M.U.S.) desde la Tierra, cuya invasión posponemos en espera del dictamen del Comité de Sabios. Siempre alerta, estimamos que, para invadir este año España, lo mejor es disfrazarnos del Quijote, de congreso sobre el Quijote, de edición del Quijote o de lectura ininterrumpida del Quijote. Si queremos invadir Europa, lo mejor es ir a Alemania de físico matriculado en el congreso del centenario de la teoría de la relatividad de Einstein. Yo, de la teoría de la relatividad, entiendo que todo es relativo: o sea, que todo está relacionado. Pero si todo depende de todo, pues no me explico cosas como las que siguen. Si las autoridades españolas quieren averiguar qué pasó el 11-M, digo yo que deberían dar vía libre a la policía y, de otro lado, socorrer a las víctimas: no comprendo para qué se malgasta tiempo y dinero público en pagar dietas a comisiones de políticos que sólo tienen interés en hundir el prestigio del partido contrario.

Otrosí comprendo que es justo y necesario abrir las puertas a la inmigración, pero no entiendo a quienes pretenden que aquí entre todo dios. Primero, porque no se cabe y no hay trabajo para todos. Segundo, porque tenemos nuestra propia y creciente pobreza. Tercero, porque hay gente indeseable a quien yo jamás abriría la puerta (y si entró, la echaría, como al imán de Fuengirola). Cuarto, porque a menudo quienes defienden la libre admisión indiscriminada son gentes acomodadas, con buenos trabajos y viviendas, a quienes los emigrantes no van a hacer competencia laboral y no van a invadir sus barrios. Quinto, porque quienes acababan compartiendo espacio laboral y físico con estas gentes desamparadas son los españoles más humildes y/o incultos, entre quienes prende con facilidad una hostilidad que degenera en racismo. Sexto: la policía y la inspección de trabajo suelen saber a dónde van a parar los inmigrantes ilegales, quiénes son los nuevos negreros: ¿por qué no se acaba con ellos? Séptimo: frente a la benevolente fraternidad  verbal del Gobierno, la administración no facilita los trámites de legalización de inmigrantes, y el programa de adaptación lingüística deja mucho que desear. Y octavo: el problema del Islam no se resuelve a golpe colonial de euro o de misil: ellos son una cultura que, desde dentro, con tiempo, tiene que evolucionar.

Yo creo, Reverendo M.U.S., que a esta gente no merece la pena echarle un órdago, porque esto es la casa de Tócame Roque y de la doble moral. Pero claro: el Comité de Sabios dirá. Nosotros no somos ni políticos, ni correctos, ni bienpensantes.

Diario de Cádiz, 8 de marzo de 2005, p. 18