Sublime decisión (2008/06/10)

SUBLIME DECISIÓN

Me gusta la agenda anual de Paulo Coelho. Da moral verse como un guerrero de la luz cuya leyenda personal está escrita en las estrellas, aunque la mía debe de ser más bien un microrrelato (suspiro). James Bond ya no es un elegante terrorista de estado sino un gorila del Este sin glamour. Harrison Ford está tan mayor en su papel de Indiana Jones que la cámara lo enfoca poco y todo se va en extraterrestres y tribus perdidas a lo Matilde Asensi. Pienso en la economía. Más allá de la deriva del petróleo, no entiendo la política populista con que Zapatero nos quiere marear, dando 2.500 euros por hijo (a mil euros el kilo de bebé estándar) y 400 a todos aquellos contribuyentes a quienes Hacienda retiene previamente 400 o más. Allí entro yo, funcionaria, pero también los Botín, las Koplowitz… Mi asistenta, que es quien los necesita, no. ¿Es eso una política social? Mientras, se demora el resultado de las últimas oposiciones al SAS porque no hay dinero para los nuevos médicos titulares. Se promocionan los medicamentos genéricos sin informar de que muchas veces no surten efecto (su concentración de principio activo es baja o irregular) y al final el médico termina recetando el específico caro. ¿Cuánto dinero –y tiempo de enfermedad- se desperdició sobre la marcha? ¿Quién puso la mano en la elección de laboratorios? ¿Es eso política social? Y se azuza a los inspectores de trabajo para que multen a las empresas por cualquier concepto (les va en ello el plus de productividad), pero no se promueve una política activa de educación en la seguridad. ¿Es eso política social? Escucho en la radio a uno que dice que los obreros de la construcción beben mucho y fuman porros en los recesos del trabajo, cosa que nadie controla y es verdad. Solbes está infartado con tanta maniobra suicida (el erario público no es una ubre sin fondo) y al gobierno todo se le va en gestos bobos. Leo mi agenda de Paulo Coelho. Bueno, a ver si la semana que viene es verdad que el universo entero conspira para que definitivamente me ponga a régimen y cumpla mi deseo de ser una sílfide (o sílfide y media). Mientras, me voy a la pastelería La Gloria. Sublime decisión: ¿Tocinillo de cielo o milhojas de crema? (Pero, ¿me lo financiará Zapatero?).

               Diario de Cádiz, martes 10 de junio de 2008, pág. 21.