Soy la madre de Kárate Kid (2007/12/11)

SOY LA MADRE DE KÁRATE KID

La mamá de Curro estaba preocupada porque a su niño le matoneaba un tal Pepo en el recreo. “Tienes que defenderte”. “Es que no debemos ser violentos. Luego la Seño me castiga a mí”. El pacifismo tiene un límite que la nueva pedagogía no comprende. “Un día le das un buen revoleo y te dejará tranquilo. Hay que hacerse respetar y defender a los débiles. Hijo, te pusimos de nombre Francisco de Asís Solón del Espíritu Santo para que nunca olvides los fundamentos del amor y del derecho”. Lleno de orgullo onomástico Curro se apuntó a kárate (las artes marciales son defensivas, nunca ofensivas) y se pasaba el día ensayando: “Mira, mamá, voy a hacer la kata del examen. “Suki”, puñetazo: “Yako suki” (chas). “Empi”, con el codo: “otosi empi” (fu). “Gueri”, patada: “yoko gueri” (plof). “Ura” es la misma patada pero al revés: “yoko ura” (folp). “Kiai”, grito que remata un movimiento. Mamá estaba un poco aburrida de tanta kata (me va a destrozar la casa el Bruce Lee éste): heian sandan (¡kiai!), heian godan (¡kiai!), heian nidan (¡kiai!). Un día tuvo que ir a buscar a Curro al gimnasio y casi le dio una lipotimia. ¿Cómo se puede respirar en un tatami de chavales descalzos, con los tenis tóxicos arrimados a la pared? Sin duda el profe se ha extirpado la pituitaria. Otro día fue una competición en el Fernando Portillo. Sólo en la provincia hay lo menos diez mil karatecos y karatecas. Todos hacen su kata delante de dos jurados. Los del primero dan siempre un 6.4. Los del segundo, un 7.5. No se entiende por qué puntúan igual la niña alférez y el chaval invertebrado. Cuatro soporíferas horas (con dos minutos de Curro) de sacrificio maternal. Pero lo bonito son las exhibiciones del colegio. Ahí van todos los discípulos de Jose al compás: talmente el Ballet Zoom. Ningún coreógrafo ha logrado tanta disciplina entre estos cafres, y por las buenas, que Jose tiene mando pero es tranquilo, y además está haciendo un máster de posgrado de patrimonio. Mamá se siente orgullosa de este patrimonio que es su Curro, su Francisco de Asís Solón del Espíritu Santo: “Kárate Kí. Andalú”. Que un día le hizo una llave a Pepo que casi lo descalabra. Menos mal que hasta los pequeños satanes tienen un activo ángel custodio. (Uff…).

Diario de Cádiz, martes 11 de diciembre de 2007, pág. 18