Sopa de letras (2007/09/04)

SOPA DE LETRAS

Decía Heidegger que la morada del ser es la palabra. Quizá por eso en el mundo de la imagen el ser se cotiza poco. Y sin embargo la lengua, en pasado o en presente, es fascinante. En el Museo de Artes Decorativas de Madrid vine a caer en qué tienen en común el bufé de comer y el bufete de abogado. Ambos vienen del francés “buffet” (“mesa”): tanto la que se cubre de viandas por completo como la del despacho de abogados. También me enteré de que estar “en pelota” no tiene que ver con los genitales: procede de piel, pellejo (en latín, “pellem”; en catalán, “pellota”). Ir con toda la piel al aire es ir desnudo. Luego la expresión se sexualiza y surge “en pelotas” (plural) y “en bolas”. Etimológicamente, “recordar” era lo mismo que volver a traer al corazón (“re” y “cordem”). Esto es hermoso: el recuerdo (a diferencia de la estricta memoria) siempre tiene algo de emocional. Gracias a mis hijos he aprendido lo que es un “angango” (un adolescente macarra y peleón), un “boquerón” (el pubertoso que aún no ha dado su primer beso con lengua) y un “gordobés” (un gordo de Córdoba). A veces notamos cuándo un escritor empieza a pedantear: en Madrid, Distrito Federal “ella andaba excandecida” (“muy irritada”), término tan rebuscado que la RAE ha prescindido de él en su 22ª edición. Un arabista me explica que el adjetivo “guay” viene del árabe “qway” (la transcripción es hipotética): se aplicaba al hachís de mayor calidad y nos vino de Marruecos, vía Cádiz, a lomos de camello. De mi colección de diccionarios y afines extraigo Tribus urbanas, de Lola Delgado y Daniel Lozano: “Chill out: zona de reposo en clubes, bares, cafés o en casa donde se escucha música suave, generalmente ambient. La decoración es rollo árabe: cojines, alfombras, telas…”. “Crustie: joven entre punk y hippie, siempre acompañado de un perro, que toca fatal la flauta o hace malabares aún peores en la calle”. “Cuatro capas: nombre con el que se designa a los pijos adolescentes que visten jerséis, camisas, polos y camisetas superpuestas. Todas ellas son de marca”. Para los jóvenes ya nada es “muy”: todo es “bastante”. Para los políticos no hay nada “falso”: si acaso, “incierto”. Menos mal que nuestros prohombres aprenden inglés en las barras de los bares. Así, un político les dijo a los periodistas después de una rueda de prensa: “Ahora que habéis cerrado los micros, podemos hablar on the rocks” (=off the record en Cádiz, provincia subreal). La lengua es sabia y divertida, aunque nuestros esmerados planes de estudios estén consiguiendo que la morada del ser español sea una intemperie de hablantes en pelotas.

Diario de Cádiz, martes 4 de septiembre de 2007, p. 15