Sobre los ángeles (custodios) (2007/09/25)

SOBRE LOS ÁNGELES (CUSTODIOS)

Me enternece que el Gobierno de España se preocupe directamente por nosotros y nos aconseje por la tele que ojo con los accidentes domésticos, que nos pongamos el cinturón por lo que más queramos o que si aspiramos a conocer el valor ingresemos en el ejército. Algún facha malintencionado puede sospechar que el Gobierno hace campaña electoral antes de tiempo, como si toda bondad, civismo y sentido común emanasen de sus siglas y personas. Otros, más prácticos, evaluarán que, si así la gente hace más caso, bien: el fin justifica los medios. Yo no sé si en el fondo no somos un pueblo aborregado y fundamentalista, histórica e histéricamente propenso a unir política y dogma. Lo mismo da que fuera antaño un dogma ultracatólico o que sea hogaño un dogma bienpensante de buenismo posmoderno. Dos ejemplos de estos nuevos dogmas. 1) La igualdad de oportunidades: el SAS convoca plazas de médico para disminuidos psíquicos. Como lo oyen. Uno se estremece ante la idea, pero no teman: es una argucia. La posibilidad no es real. Lo que sucede es que la Consejería de Salud disimula, no cubre las plazas que en tal concepto ofreció y, sin embargo, a la hora de las cuentas políticas hace como si existieran. 2) Todo el mundo merece otra oportunidad: consideren el caso del violador del Valle de Hebrón o los etarras asesinos, no arrepentidos y sí excarcelados. En principio se puede suponer que podrían tener remedio, pero ¿y si fueran psicópatas? El psicópata, según muchos estudios y experiencias fallidas, no se cura: su cerebro no tiene conectado el neocórtex frontal con la zona que regula las emociones y los sentimientos, de modo que para él el prójimo no es más que un objeto que facilita, satisface o entorpece sus deseos. Es incapaz de empatía y no hay terapia que lo solucione. Al revés: el psicópata, que suele ser listo, se retroalimenta de lo que aprende en las terapias para mejor engatusar a sus futuras víctimas. Si a eso vamos, hay miles de psicópatas en todos los círculos, grandes o pequeños, donde se dirime el poder: no ya asesinos o violadores en serie sino matones varios, maltratadores domésticos, acosadores laborales y muchos cargos de todo pelo desde la esfera política a cualquier otra de la sociedad. Pese al buenismo imperante salta a la vista que nuestro marco legal es confuso y pobre, porque ni todos somos iguales (según cómo y para qué) ni todos tenemos remedio (según qué se considere). Pero yo no me preocupo porque, si antes tenía un ángel de la guarda, ahora tengo al Gobierno de España, que yo sé que anda siempre velando por mí. Porque soy lo que más quiere.

Diario de Cádiz, martes 25 de septiembre de 2007, pág. 17