Rincón del coleccionista (2004/10/12)

 

RINCÓN DEL COLECCIONISTA

Llega el otoño y parece que una fuerza atávica nos empuja a acaparar, o al menos eso debe de pensar la factoría del kiosco, que desde comienzos de septiembre nos invade con ofertas de coleccionables.

Los animales simples almacenan en sus madrigueras comida para comer. Nosotros, que somos animales simbólicos, allegamos cosas más o menos razonables (cursos de inglés, cien años de tango o una cubertería) lo mismo que todo tipo de cosas francamente peregrinas. Aunque quizá, si atendemos a Freud, resulta que devoramos simbólicamente las cosas más simbólicas, a tenor de unos deseos muy íntimos que la industria del coleccionable normalmente traduce en dos conceptos: miniaturas (tamaño) deleznables (calidad). Esto podría explicar series como la de Joyas del Zapato o Momentos Estelares del Huevo de Cloisoné.

La prensa diaria ha descubierto en nuestro oscuro afán coleccionista un argumento de peso para dinamizar el negocio, y así viene a resultar que en verdad durante mucho tiempo hemos comprado un periódico para reunir las novelas del Planeta, un escaléxtric o un surtido fantasioso de dedales, lo que nos convierte en una parroquia muy poco fiable de lectores cautivos del mal, que lo mismo leen el periódico del dedal que el del cristal, saltándose a la torera todo criterio de seriedad profesional o ideología afín o interés positivo. Qué se le va a hacer.

Nosotros también nos sumamos a las estrategias de la mercadotecnia más agresiva e inauguramos aquí y ahora la colección FLORILEGIO DE PALÍNDROMOS EN LENGUA ESPAÑOLA (O SEA, CASTELLANA) –O VICEVERSA-. Un palíndromo, dicho sea de paso, es una palabra o frase que se lee igual del derecho que del revés. Hoy, por ser hoy y para usted, no le vamos a obsequiar con el conocidísimo anónimo “Dábale arroz a la zorra el abad”, no. Hoy, en un alarde de rumbosidad, les ofrecemos tres muestras, tres, del ingenio de Julio Cortázar, Rubén Bonifaz Nuño y José Antonio Millán, respectivamente. Helas aquí:

  • “Átale, demoníaco Caín, o me delata”.
  • “Odio la luz azul al oído”.
  • “Anita, la gorda lagartona, no traga la droga latina”.

Y de remate, un metapalíndromo, o sea, un palíndromo que trata de sí mismo y es lo más que se despacha en posmodernidad cervantina (o viceversa):

  • “Sé verla al revés”.

No se pierdan la próxima entrega, que, para darle más emoción, no les decimos cuándo es.

Diario de Cádiz, martes 12 de octubre de 2004, p. 15