Quiero escribir un best-seller (2006/09/12)

QUIERO ESCRIBIR UN BEST-SELLER

            Quiero escribir un best-seller de los que quitan el sentido. El protagonista, un experto en lo que haga falta, es un profesor universitario maduro, soltero y sexy, que de Oxford pasó a la unidad TMS (TOP MUY SECRET) de Gibraltar (geopolítica, ya saben). De él todo el mundo dice que es endiabladamente inteligente. Luego resulta que las cosas más previsibles se le escapan, pero no importa porque: 1) seguirá teniendo unos mareantes ojos verdes verdes verdes, 2) para eso está ELLA, que en realidad es quien lo hace todo (esto es realismo, aunque no políticamente correcto). Lo que pasa es que ya tengo pensado al actor que lo hará en cine, George Clooney con lentillas verdes (desde luego evitaré al guionista, director y actores de Alatriste). ELLA es reportera free-lance con máster de informática. Es importante que sea pelirroja, con piernas de dos metros y busto firme: tres escenas de sexo no hay quien las quite. Se harán esperar pero serán eléctricas. Ellos dos son hijos de matrimonios mixtos, algo que da mucho juego: un sudafricano blanco casado con una lusosefardí por parte de padre, muertos en accidente raro en Sebastopol. El argumento tendrá de todo. Primero, un cadáver en el Museo Diocesano de Cádiz. Como en el Código Da Vinci, dirán ustedes, pero no: el cuadro es otro, una virgen extrañísima rodeada de símbolos masónicos que realmente está en el museo que digo. Luego resulta que ese cuadro tiene que ver con un secreto antiquísimo que ha custodiado una secta, todavía no he decidido si buena o mala, si integrada sólo por mujeres y presidida en el más absoluto secreto por Teófila Martínez, o integrada sólo por hombres y presidida en el más absoluto secreto por Rafael Román (dos nombres aleatorios que acabo de improvisar). El misterio misteriosísimo tiene que ver con los atlantes y el viaje en el tiempo. Como la obsesión de Fernando Quiñones en su última novela, pero yo le meto ciencia ficción: túneles de gusano, física cuántica. Total, que hay un agujero del tiempo por ahí por la Caleta de donde salen atlantes. Por seguridad han procurado que Cádiz quede lo más atrasada e incomunicada posible, y aquí meto TEORÍA DE LA CONSPIRACIÓN: la RENFE, que sólo funciona bien hasta Sevilla; TRANSMEDITERRÁNEA, que después de hacerle gastar dinero al puerto lo deja tirado y se va, etcétera. También meteré su poco de thriller psicobiológico: los aborígenes no atlantes han ido siendo aturdidos y descerebrados mediante ritos de alienación colectiva que se utilizan como pantalla (Carnaval, por ejemplo). Y no les cuento más porque esto no es una novela de 500 páginas. A ver qué se han creído.

Diario de Cádiz, martes 12 de septiembre de 2006, pág. 16