Pura, nación y mártir (2005/11/08)

Me llamo Pura Mente Pura y soy una nación en todas las acepciones que recoge el Diccionario de la Real Academia Española, que es el único que cuenta. 1. Conjunto de habitantes de un país regido por el mismo gobierno. Yo vivo con mi familia y en mi casa mando yo. Somos un matriarcado de derecho divino. A veces hago sondeos de opinión no vinculantes (“el sofá, ¿de polypiel o de panilla?”). 2. Territorio de ese mismo país. Un piso que está a mi nombre en Almudaina 6, 11º A, Cádiz (España). Lindamos al sur con Condesa Villafuente Bermeja y al este con Fernández Ladreda. Tenemos aguas territoriales en la playa de Santa María del Mar, y un contencioso con el vecino del 11º B, que invade el rellano común con su basura y además no saluda, con lo que infringe el más elemental protocolo. Tengo embajada en Madrid, donde una hija estudia Arte para hacerse cargo de nuestro patrimonio artístico, y consulado en Sevilla, donde un hijo hace empresariales para llevarnos los asuntos. Como somos católicos porque sí y a nuestro aire, no considero necesario tener nuncio en el Vaticano. Moneda, el euro (vale cualquiera). PIB: como el FBI, confidencial. [3. Esta acepción está anticuada y me la salto]. 4. Conjunto de personas de un mismo origen étnico y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común. Somos un conjunto de personas humanas (menos Popy, persona perruna), el origen soy yo (menos de Popy) y hablamos gaditano de Puerta Tierra con giros que dependen. Los mayores decimos “ajolá” y “contrimás”. Los jóvenes, “mola” y “eres lo peorrr”. Pero hay cosas que sólo nosotros entendemos y es el idioma Pura Mente: “tú ya sabes”, “y no te digo más”, “¿qué?”, “¿qué de qué?”, “pues eso”. Tradiciones, las de antes y las nuevas. [5. Esta acepción no la pongo porque no es de España].  6. Fueraparte del diccionario. Al Gobierno Central le vengo reclamando nuestra deuda histórica, que es mucha porque no hay derecho a que nosotros nunca hayamos sido ricos y otros sí. Mis impuestos los recaudo yo y quiero gestionar mis competencias. Si tengo que ir a la Residencia, me persono por urgencias y me atienden pero ya. Si necesito un crédito, me lo conceden con preferencia y me lo condonan a fin de mes, cuando soy zona catastrófica. Con el del 11º B, tolerancia cero. Como el Chiqui hace kárate, exijo delegación olímpica. Me dice el señor Zapatero que bueno, que vale, que a lo mejor me lo merezco, pero que me declare identidad nacional, por no tener follón. (No sé, no sé. Voy a esperar a ver qué hacen los catalanes, porque es que no se puede aguantar tanto sufrimiento).

Diario de Cádiz, martes 8 de noviembre de 2005, pág. 18