Peggy Sue se casó (2007/06/19)

PEGGY SUE SE CASÓ

Aquí Mariano, alienígena gaditano, evacuando informe a Cosmopolitan Superior. Estaba espatarrado ante la tele con mi birrita cuando me dice mi señora:  -Alevanta, Mariano, que nos vamos de aniversario. -¿Quién cumple? -Mi promoción del cole. -¿No quedasteis en que os ibais de marcha sin pareja? -No es negociable, Cari -dijo ella, que está terminando un máster de relaciones públicas durillas. Ya debí sospechar algo cuando me llevó a su pelu unisex a que me hicieran un corte de pelo modelo capullo posmoderno. Total, que me pongo mi terno de madurito con talante, mi corbata asalmonada y mi colonia Egoist, y del bracete de una Cari que lleva un mes viviendo en un Spa y emerge del vestidor disfrazada de Differente, nos vamos para el club donde se reencuentra su promo del año mil. Lo primero que hace mi señora es presentarme a sus amigas solteras, separadas, recasadas o manifiestamente infelices. –SSSSusi, la superstar del cole. (SSSSusi, especialista en chistes obscenos, intenta fascinarnos con un escote Big Bang donde juraría que se ha tatuado un www.viagra.com. Es de las que te soban el muslo con el pie descalzo por debajo de la mesa). –Te presento a Chabeli, la del almirante. (A Chabeli la criaron para pescar un buen partido, pero todo salió como el rosario de la aurora y aquí está: guapa, tonta, sola y supurando veneno –“Cuánto te has estropeado”. “Ayer vi esnifando a tu Lola”-. Como las serpientes, tiene los ojos alineados con la nariz y mira desde arriba, con rictus de agraviada por el destino). –Aquí Luisa: escribe poemas. Luisa, de una fealdad bajomedieval, como un fresco naïf de Capadocia, aprovecha para decirle a Estrella, escritora algo menos desconocida, delante de testigos: -Siempre me pareciste estúpida. Estaba deseando decírtelo. –Ni caso, Mariano (me dice mi mujer). Luisi siempre estuvo como una cabra: parecía la monja alférez y se apagaba colillas en los brazos. –Ésta es Queque. -¿Qué le pasa, que tiene la mirada vacía y parece que se comió la náusea de Sartre? –Oh, no. Le va muy bien. Siempre supo qué trampa hacer para salirse con la suya. Fany dice que se tragó al nacer todo el meconio. Yo, con mi pelo lleno de movimiento y mi conciencia llena de horror, no sabía dónde meterme y me acerqué a los chicos. La orquesta tocaba “Perfidia”. El marido de una entornaba los ojos entre ebrio y traspuesto (algo tendría que ver la proximidad de SSSSusi). El homeópata de mi derecha, a los postres, exclamó absorto, como para sí mismo: “Au revoir les enfants. Brindemos por las profundas raíces de la infelicidad humana”. Alcé también mi copa. (Y debo confesar que me puse algo triste).

Diario de Cádiz, martes 19 de junio de 2007, pág. 18