…Nos habebit humus (Docencia universitaria, y III) (2004/11/10)

                                      NOS HABEBIT HUMUS  (Docencia universitaria, y III)

4) El sistema de oposiciones vigente hasta hace poco (y, antes, la idoneidad) no garantizaba la calidad del profesorado. Yo salí por medio de él –no había otro-, pero eso no garantiza la bondad del sistema y no me invalida para opinar sobre el mismo: de lo contrario estaríamos aceptando la ley de los intereses creados (o el “dame pan y dime tonto”). De las antiguas oposiciones (como de la idoneidad antes) salieron toda clase de titulares: aceptables en general, excepcionales a veces y a veces muy malos. (Cada cual se situará mentalmente donde escoja).

5) ¿Absentismo?: lo hay. Cuento un caso que vivo todos los años (aunque sé que no se da en todos los centros de la UCA): entre principios y mediados de diciembre, enero y mayo, los alumnos suelen comunicarnos que por “decisión democrática” han decidido suspender las clases para dedicarse a los exámenes, y normalmente las clases se suspenden, un poco antes o un poco después, por inhibición de los profesores (=acuerdo tácito), al margen de la campaña del Decanato llamando al cumplimiento del calendario docente. Éste es el único ejemplo concreto en que mencioné Cádiz en mi escrito, y habría que estar ciego para negar esta evidencia.

6) Aula virtual: me consta el trabajo extra que les da a muchos colegas que luchan con la tecnología y son profesionales estrictos y cumplidores, y desde luego puede ser un instrumento útil, actualizado y mucho más barato para los alumnos. Pero de un recurso técnico se puede hacer tanto uso como abuso, y yo sospecho (nunca dije otra cosa) que se puede abusar del aula virtual: “potencial”, en potencia, no significa “fáctico”, de hecho.

7) Docencia no presencial: mi experiencia me dicta que la disminución sistemática de horas lectivas no suele ir en relación directa con el trabajo personal (guiado o sin guiar) del alumno, que además no suele recurrir a las tutorías salvo para la revisión de examen.

8) Importancia de la universidad en los ámbitos creativos: quizá mi insignificancia personal me aboque a la modestia pesimista, pero quizá haya colegas que pequen de necedad o de soberbia.

En fin, la universidad como institución es muy antigua y tiene la suficiente relevancia social como para considerar que sus defectos –lo mismo que sus virtudes- pueden ser llevados a un foro público. Quizá ésta sea una manera de conseguir que la institución reflexione con mayor intensidad sobre sus carencias, viendo que no está sola. ¿Demagogia? ¿Democracia? A veces la línea divisoria puede ser tan sutil como el movimiento de cerrar o abrir los ojos para no ver, o para ver, lo que resulta molesto. Suele admitirse que el que el calla otorga. Otro refrán dice que el que se pica, ajos come.

                         Diario de Cádiz, miércoles 10 de noviembre de 2004