Melisa asea a la paloma (2008/07/15)

MELISA ASEA A LA PALOMA

Perezoso domingo familiar en Valdelagrana. De los imanes de la nevera de mi hermano cuelga una plana de caligrafía. “Melisa asea a la paloma”, leo. Me invade un fuerte sentimiento de irrealidad. Qué frases tan extrañas. Pero el mundo, mirado como es, o sea, como un aleph de fragmentos simultáneos, es surrealista. Mientras Melisa asea (¿o asa?) a la paloma mi hija persigue a su primo Nano y dan diez vueltas al chalé, todo por un filipino (“Felipe fuma flan”). ¿Por qué necesita la Junta de Andalucía 450 coches oficiales, y la Generalitat sólo 96? Kikito ha llegado a la conclusión de que su amigo más amigo no puede ser sólo amigo: es su novio. (“Mamá lame la luna”). He visto una película donde un poeta neurótico que no conseguía contactar con su subconsciente daba un recital en una biblioteca ante un solo espectador mientras la mujer de la limpieza pasaba la aspiradora. (Me resulta tan familiar). Luisete tiene un hombre en la barriga por solidaridad con mamá, embarazada. El hermanito se va a llamar Buzz Lightyear. Seguro que nace vestido de astronauta. (“El pato pone la papa”). El jefe de mi hermano es un hiperactivo que a los cincuenta largos anda de maratones. (“Piluca la loca se dopa un poco”). A mi padre le ha entrado el arrebato dominical y pide la pena capital para los de la ETA (todos los nietos saben la coletilla: “Soga, soooga…”). Manuel Rivas reivindica el contacto del novelista con la realidad, que no es lo mismo que la actualidad. (Ya era hora. Cuántas novelas españolas y petardas he comprado y me han disuadido de leer, incluyendo alguna de Rivas). Nano y mi hija siguen dando la vuelta al mundo detrás de otro filipino. En Cádiz el Ayuntamiento sostiene a docenas de familias que pagan una renta nunca actualizada de un euro al mes. Hay quienes realquilan su piso benéfico cuando se compran otro. (¿Entra la peste por la caridad?). A Rafa le han salido cinco pelos en el sobaco o axila. (¿Qué es la Assila? Una sobaca mora). A los gays musculosos les llaman musculocas. No, no engorda la gaseosa blanca. Perezoso domingo familiar en Valdelagrana. Mar sesea despacito las eses de Zaragoza. “Sole sale en silencio”. Y Melisa, pues eso: aseando palomas.

                   Diario de Cádiz, martes 15 de julio de 2008, pág. 10

http://www.diariodecadiz.es/article/opinion/180179/melisa/asea/la/paloma.html