Los extremos que se tocan (2008/06/17)

LOS EXTREMOS QUE SE TOCAN

            Me depara la suerte ir a Leipzig unos días. Se trata de una ciudad de la antigua República Democrática Alemana con un casco histórico espléndido, en parte original y en parte restaurado tras la II Guerra Mundial, sobre todo tras la reunificación. Leipzig era rica y se ha integrado bien en la Alemania unificada. Me comenta una profesora de la universidad las extrañas alianzas que genera el descontento: La Fontaine, ex miembro del Partido Socialdemócrata, lo ha abandonado para integrar y liderar una Liga de Izquierda donde representa a los alemanes occidentales descontentos con el coste de la reunificación. Sus socios son un minipartido surgido en las regiones más depauperadas de la ex República Democrática Alemana. Han formado coalición electoral porque tienen en común la fobia al inmigrante, si bien en el fondo el asunto no puede ser más demencial: los de La Fontaine achacan todos sus problemas a la Alemania del Este, y los otros a la Alemania capitalista del Oeste. Pero con este pacto pueden conseguir en las próximas elecciones lo que separados jamás conseguirían: acceder al Parlamento con un mínimo de un 5% de votos. Mi amiga comenta que son lo más parecido en Alemania al partido de Le Pen: gente radical, histérica y crispada que pone en peligro la convivencia. Aquí en España también tenemos nuestros provocadores, y uno no se explica que en los medios de comunicación prosperen auténticos desaprensivos con discursos guerracivilistas que, como en el caso de Jiménez Losantos, se justifican a sí mismos, irónica o cínicamente, porque suben la audiencia de la cadena. Hay cosas que no se pueden permitir, porque no hay que confundir la democracia con la falta de autoridad y de criterio a la hora de administrar el poder. Claro que aquí, como no tuvimos ni Reforma ni casi Ilustración, nuestra cultura democrática es pobre, tímida, hecha de buenos deseos, complejos de inferioridad, gestos para la galería e ideas confusas. No sé si la edad y la experiencia le aportarán a Rodríguez Zapatero sabiduría para dejarse de pamplinas, porque lo cierto es que, desde Felipe González en adelante, todos nuestros presidentes de Gobierno evolucionan siempre a peor.

                           Diario de Cádiz, martes 17 de junio de 2008, pág. 18