Lisístrata en Bolonia (2007/05/08)

LISÍSTRATA EN BOLONIA

Decía el pedagogo Francisco Giner de los Ríos que las ideas hay que vivirlas.  Con este principio fundó la Institución Libre de Enseñanza y planteó la necesidad de poner a alumnos e instituciones pedagógicas en contacto directo con la sociedad, el mundo, la cultura y el arte. Bajo este prisma podemos reorientar muchas de las propuestas de la convergencia europea de Bolonia. Pienso por ejemplo en la expedición a otra Bolonia organizada por varios cursos de Filosofía y Letras el 23 de abril dentro del Festival de Teatro Grecolatino de Andalucía. De las bondades de la primavera no vamos a hablar, pero sí del placer de ver las ruinas de Baelo Claudia de la mano de la Profª Mª Ángeles Moreno Martín, que enfocó la visita desde el punto de vista de qué es una ciudad y una sociabilidad mediterránea. Luego asistimos a la representación de una de las más hilarantes comedias de Aristófanes: Lisístrata. Estrenada en el 411 a.C., en plena guerra del Peloponeso, es un alegato pacifista a favor de la unión panhelénica. Lisístrata (“La que disuelve los ejércitos”) es una ateniense que, decidida a terminar con la guerra entre Esparta y Atenas, convence a las mujeres de ambos bandos para someter a sus maridos a una huelga de sexo hasta que firmen la paz. Luego diseña la estrategia de tomar la Acrópolis para cortar el suministro económico a los hombres. Al final se sale con la suya y se firman las alegres paces en escena. La comedia gira en torno a dos ejes: el panhelenismo y pacifismo inteligente y la guerra de los sexos. La representación corrió a cargo de PHERSU, grupo de teatro clásico de la UCA que, formado por alumnos de las más diversas titulaciones (de magisterio a ingeniería), dirige la Profª Antonia Carmona y financia el Departamento de Filología Clásica. Llamó la atención la manera de unir un tema universal tan actual con un planteamiento cómico muy efectivo. Si Rocío Sepúlveda bordaba su rol de enérgica protagonista, el resto se ajustaba como un guante a su papel, con un coro genial de viejos/soldados que nos hicieron reír como en carnaval. Entre las columnas de la basílica romana, con la sierra al fondo, bajo el cielo azul, volvimos a descubrir ese humor poliédrico (inteligente, zafio y socarrón), tan antiguo y tan extraordinariamente familiar. Aprovechando la convivencia, varios alumnos decidieron formar un Aula de Poesía. Sí: cuando vivimos las ideas nos damos cuenta de qué es lo que falla en la enseñanza y cómo se puede solucionar. Una de las claves es hacer las cosas que amamos con convicción y por gusto: eso que no figura en las plantillas curriculares al uso y que se llama, y es, “vocación”, creativa y docente.

Diario de Cádiz, martes 8 de mayo de 2007, pág. 18