La UCA en aguas turbulentas (2006/06/27)

LA UCA EN AGUAS TURBULENTAS

Andan en la universidad las aguas revueltas, porque estamos en un período de replanteamiento de la institución a escala europea. Nuestras matrículas descienden. En lo que a mi titulación respecta (Filología Hispánica), yo lo veo justo y necesario: no hay un mercado que absorba a nuestros licenciados, y para nuestra labor (la transmisión activa de un patrimonio cultural) más vale menos cantidad y mayor calidad. Prescindiendo de intereses gremiales, comprendo que se reduzca la financiación a titulaciones y centros poco rentables: hablamos de la distribución equitativa y racional de dineros públicos (siempre limitados e insuficientes), y está en juego el interés mayoritario. El funcionariado siempre ha tendido a inflar plantillas. El colchón funcionarial está bien para los países en vías de desarrollo, pero logrado el objetivo es una rémora: engorda y parasita como una tenia o solitaria, propende a adormecerse en el ensueño flácido de la nómina fija y a canalizar su excedente de energía negativa en intrigas intestinas antidemocráticas. Como ahora los alumnos pueden elegir universidad en su distrito autonómico (pongamos que Andalucía) y en el de Madrid (abierto a todos), esto genera una competencia brutal que favorece al usuario: éste escogerá (si puede) en función de los servicios docentes. Habrá que espabilar y ofrecer calidad real, no sólo imagen y palabras. El último debate es el Colegio Mayor Beato Diego. El actual equipo rectoral planteó en campaña electoral su gestión pública. Ahora se han dado cuenta, con la restricción del presupuesto en una Universidad delicada (con más gastos que ninguna, con menos alumnos que bastantes), de que eso no es posible y de sabios es rectificar. No se trata de privatizar la enseñanza pública, sino de traspasar (o “externalizar”) servicios secundarios que funcionarán mejor (que funcionarán, simplemente) con la iniciativa privada. Aquí hay mucho miedo a todo lo que no sea estatal, y así nos va: queremos poner la mano para todo, nos volvemos de espaldas a la hora de contribuir y al fin somos provincia de tercera. Hay mucho que hacer para dejar de serlo: fomentar la mentalidad de trabajo y perfeccionar la igualdad de oportunidades añadiendo la bonificación al mérito. En el caso de un Colegio Mayor privado pero adscrito a la UCA, las becas y la permanencia misma deben ir en función del expediente académico del alumno, como sucede en todos los distritos con solera. Más allá del sensacionalismo de las luchas intestinas y las dimisiones, hay mucho que aprender: la noción de bien común, la sensatez, la honestidad y la autocrítica.

Diario de Cádiz, martes 27 de junio de 2006, pág. 18.