La Navidad y el Sistema (2005/12/27)

                                        LA NAVIDAD Y EL SISTEMA

Llegadas estas fechas, resulta tedioso comprobar la cantidad de (sub)literatura que genera la polémica a favor o en contra de la Navidad –entre el resentimiento y la ñoñería-, y, en general, tantos tics mentales de este país que se llama España.

Pienso en toda esa gente bienintencionada que bala contra el sistema. Me pregunto qué sistema nos pone un puñal en el pecho para defraudar a Hacienda mientras exigimos crecientes prestaciones sociales; o nos lleva a no declarar en absoluto mientras ponemos la mano bien grande para recibir todo tipo de subsidios; o nos impele a ser funcionarios absentistas y, de cara al público, lo menos resolutivos y lo más desagradables posible. Qué sistema nos impide pagar a nuestros empleados un salario digno o tenerlos asegurados, mientras toda nuestra compasión verbal se la llevan los oprimidos lejanos. Qué sistema subyace en esa cobardía que por omisión nos lleva a sumarnos al descarado mobbing institucional que sufren determinados compañeros, mientras por otra parte somos demócratas de toda la vida y llevamos en los genes la libertad-igualdad-fraternidad. Qué sistema nos obliga a desentendernos de educar a nuestros hijos, mientras exigimos que nos los eduque un profesorado desmotivado e indefenso cuya función es instruir (no educar). Qué sistema nos inhibe de atender a nuestros mayores y enfermos, mientras una cómoda cuota nos convierte en almas bellas de ONG. Qué sistema nos impele a conducir borrachos o pegados al móvil, o a contaminar al prójimo con nuestro tabaco, mientras defendemos las libertades y derechos del ciudadano (¿Y qué hay de sus deberes?).

En la radio los de la SER juegan a la divina izquierda comecuras y los de la COPE casi arman un cisco diplomático como auténticos soplapollas. El presidente de la Comunidad Andaluza prefiere olvidar la deuda histórica desde que es su propio partido el que gobierna la nación. El director de una institución próxima decide no reclamar los fondos que solicitó por no coartar sus aspiraciones a ministro o alcalde por el PSOE. ¿Qué sistema nos obliga a solidarizarnos con tanto oportunismo y desvergüenza?

Más allá de lo que cada cual opine de la Navidad (que en el mundo civilizado es una cuestión espiritual privada, y en el calendario laboral es una fiesta), sería interesante empezar a cuestionarse, más allá de la humana ley del embudo, qué responsabilidades concretas e individuales tenemos y cómo repercute cada cual, dentro de la modesta escala de su círculo inmediato, en la inmensa disfunción del perverso SISTEMA.

Diario de Cádiz, martes 27 de diciembre de 2005, pág. 16