La “Medea” de Phersu teatro (2006/04/25)

LA MEDEA DE PHERSU

Asistir a una función en un teatro griego o romano puede ser viajar 2500 años en el túnel del tiempo. Esto fue lo que sucedió el pasado 19 cuando el grupo Phersu, de la Universidad de Cádiz, representó Medea de Eurípides en el X Festival Juvenil de Teatro Grecolatino de Itálica, patrocinado por la Junta de Andalucía, la Universidad de Sevilla y el Ayuntamiento de Santiponce, e incluido en el circuito nacional de festivales clásicos “Prósopon”. Medea es la tragedia de la mujer enloquecida de amor: por amor a Jasón traiciona y asesina sin reparar en lazos familiares, huye de su patria y se refugia con él en Corinto. Pero cuando Jasón la margina casándose con la princesa corintia Creúsa, Medea no se conforma con matar a su rival sino que da muerte a sus propios hijos. A Jasón lo deja vivo: “Aún no llores, aguarda a tu vejez”. Fascinante es el personaje de la hechicera bárbara en manos de Eurípides, que se centra en la ira del desamor y en la amargura de la condición femenina: “De cuantas cosas tienen vida y pensamiento, las mujeres somos el ser más desdichado”; “cuando a un hombre le resulta una carga convivir con los suyos, marchándose fuera pone fin al hastío de su corazón. A nosotras, en cambio, nos es preciso mirar a un único ser. Dicen que nosotras vivimos una vida sin peligro en casa, mientras que ellos luchan con la lanza. ¡Necios! Tres veces querría permanecer firme junto al escudo antes que parir una sola vez”. La adaptación de Phersu, grupo que dirige Emilio Flor y coordina Antonia Carmona, es ejemplar, y su belleza estriba en dos elementos. El texto se ha reducido y las intervenciones del Coro se dinamizan con una coreografía muy poética dentro de su sobriedad, que incluye pasajes en griego original (ritual fascinante como el de las incomprensibles “divinas palabras”). A la calidad de la puesta en escena (vestuario, atrezzo y música incluidos), hay que sumar el nivel de la actuación, especialmente la soberbia interpretación que de Medea (papel extremoso, difícil) lleva a cabo Regina Corrales. Viéndola en el marco único de Itálica llorar de rabia impotente en el suelo se entiende lo que Aristóteles llamaba catarsis: la purificación de las pasiones a través de la representación. Uno se siente orgulloso de esta compañía creada en el 2002 que funciona sin más fuelle que el entusiasmo de sus integrantes (la profª Carmona, E. Flor y alumnos de diversas Facultades). Ojalá reciba la subvención que merece para que pueda llevar nuestro nombre a Méjico en otoño. Porque Cádiz es mucho más que un Carnaval, y porque la universidad también debe ser creación, cultura viva.

Diario de Cádiz, martes 25 de abril de 2006, pág. 16