La Fura dels Baus (2007/05/01)

LA FURA DELS BAUS

(Socorro, que nos deconstruyen los arquitectos)

          El sábado 21 fuimos al espectáculo “Sub”, de La Fura dels Baus. Voy a contarlo como si no me hubiera metido después en su web. Tú embarcabas en el Naumón y esperabas con los que iban llegando sin imaginar que esa planta era el purgatorio. Saludabas a los conocidos. “Yo estoy porque trabajo en el Puerto”. “Mi hija pasó un casting y vengo de padre de figurante”. “Que dicen que si queremos subir a la cubierta de arriba”. Subimos. Un gran muñeco articulado cuelga de una grúa. O.K. Pelete. Nos vamos. (Ignoramos que el aire libre se define como “chill out”, experiencia suave, cielo celestial). “Que dicen que vayamos a la bodega”. Bajamos a oscuras. Puntos de luz roja. Linternas. Como el barco rezuma humedad y óxido hay que agarrarse a la barandilla, no vaya a ser éste el happening del espectador desnucado. Ya abajo voces confusas avisan de que estamos a bordo de un barco negrero. Somos esclavos. (Curiosa, nuestra profunda indiferencia.) Cuando estamos suficientemente hacinados vienen unos tipos calvos de torso desnudo sobre unos zancos con muelles. Nos escrutan dando botes: llevan en la frente linternas que son cámaras, y puedes ver tu cara de pardillo deslumbrado porque todo lo que se graba aparece en una gran pantalla al fondo. Gritos. Viene una gente en pelotas maltratada por los calvos. Los cuelgan de ganchos y aullando se deslizan en bolas por un cable con poleas. Por detrás de la pantalla se ahogan en una probeta gigante de sangre. (Violencia. Terror. Etc. Somos reses que van al matadero. Asco de vida. Vale.) Se ilumina una pecera en un doble casco. Aparece un negro en tanga con un snorkle. Una voz en off cuenta el origen de la vida orgánica en el planeta. La voz se distorsiona y dejamos de entenderla. Sigue entrando gente polirracial en tanga hasta que no se cabe en la pecera. El agua se tiñe de rojo. La achican por una tubería que vierte sobre el público. Un calvo se nos mea encima. (Es la humillación.) A los de la pecera los meten en bolsas al vacío, los cuelgan de un gancho y se los llevan. Gritos. Oscuridad. (No somos nadie). Luego abren un entrepuente y cae una red llena de cuerpos. En la pantalla salen docenas arrojados al vacío como al ojo de un volcán. (Polvo eres y en polvo te convertirás. O sea.) Fin. (También pudo durar menos.) Le pregunto al padre de la figuranta: “¿Cuál de las criaturas envasadas era la tuya?”. “No, la mía reptaba embarrada por el suelo. Iba de vilipendio”. “¿Qué te pareció?”. “Pss. El más completo vacío”. “Un postureo”. “Un postureo catalán”. En la web dice que esto va del miedo de la psique, la incomunicación, la interculturalidad. (Tú mismo, colega.)

Diario de Cádiz, martes 1 de mayo de 2007, pág. 14