…Iuvenes dum sumus (Docencia universitaria, II) (2004/11/09)

                                   IUVENES DUM SUMUS  (Docencia universitaria, II)

Mi última columna parece haber provocado cierta consternación en algunos ámbitos de la Universidad de Cádiz, que han querido entenderla como un ataque personal contra la Facultad de Filosofía y Letras. Esto se desprende de la contestación que me dedica el Prof. Ramos Santana el día 6 en este diario, y esto me lo confirman algunos colegas en conversación directa y sin acritudes solapadas. Como el tema es importante, porque la universidad es una institución pública (no cuestión ni finca personal), merece ser puntualizado, neutralizando posibles intereses de convertir esto en una diatriba personal.

1) Mi crítica trata del sistema universitario general, que es más amplio que la UCA aunque la incluye. En mi artículo, salvo un ejemplo donde se lee “ejemplo” y “Cádiz”, el resto no se refiere a la UCA, empezando por la introducción (¿desde cuándo Els Joglars se dedica a la sátira del mundo gaditano?). Mis lectores no universitarios parecen haberlo comprendido, luego no veo por qué los de la UCA no. Las disfunciones que señalo existen en general y existen en Cádiz: no somos excepción.

2) Uno de los cometidos básicos de la universidad es la transmisión del saber. Mi crítica apunta al hecho de que, dentro del sistema universitario, la docencia se lleva la peor parte. Estudié la carrera del 80 al 85, llevo dando clase desde el 86 y en este tiempo mi percepción de las cosas (compartida por otros profesionales docentes y no docentes) se resume en el deterioro progresivo y generalizado del nivel de preparación del alumnado. Es fácil echarle la culpa a la E.S.O., pero si los alumnos pasan cuatro o cinco años en nuestras aulas es lógico pensar que nosotros (la primera persona me incluye) somos también responsables. No veo que la mejora sustancial de la investigación española o el proyecto de convergencia europea incidan en la mejora de la docencia pública. En realidad, veo que las universidades privadas van haciéndonos cada vez mayor competencia precisamente porque suelen cuidar la enseñanza mucho más.

3) En mi artículo señalo causas que explican este proceso de deterioro: priorización en la vida universitaria de la actividad investigadora y gestora, deficiencias del profesorado, falta de coherencia y coordinación en los planes de estudios, y absentismo docente (y, añado ahora, discente). Nadie es tan malo que sume todos los defectos, pero las disfunciones se van sumando aquí y allá y el resultado global puede llegar a ser deplorable. Un título en nuestro saturado mercado laboral apenas significa nada, pero es el principio de todo: como una pes(c)adilla que se muerde la cola, de nuestras aulas salen los maestros y los profesores de ESO, FP, bachiller y universidad. [Continúa mañana].

                         Diario de Cádiz, martes 9 de noviembre de 2004