Invitación a la pureza [Eduardo Chillida] (2009/09/28)

INVITACIÓN A LA PUREZA

A veces puede sobrecogernos la sensación del espacio sagrado, casi como una ausencia solidificada en el silencio. El Centro Cultural de Unicaja en Cádiz se inaugura con una exposición de Eduardo Chillida: “Reflexión/Materia”. Ante esta obra desnuda, intensamente limpia, uno se acuerda de Platón: el escultor vasco trabaja en la materia la idea del fuego, de la tierra, de la luz. Nuestra turbia condición de animales violentos de alguna manera se remansa aquí. Leo el ensayo de Jesús Ferrero sobre Las experiencias del deseo. Eros y misos (2009): el fetiche, dice, “es un objeto cargado de un poder que no tiene y que representa una ausencia, además de ser un artefacto en relación con la posesión, con su misma posibilidad. Yo tengo un trozo de piel de búfalo y convierto ese trozo de piel en un fetiche, y por lo tanto en la representación de un búfalo viviente, que en ese momento está ausente (y a la vez presente en el fetiche). Me froto las manos con esa piel antes de salir de caza, y me dirijo a la pradera más resuelto y más próximo que antes a los búfalos, como si pudiese adivinar sus derroteros y sus intenciones. Poseer el fetiche anuncia la posesión de lo que el fetiche representa. Actuar sobre él es actuar (por adelantado) sobre la ausencia. Una estratagema mágica”. Miro el pequeño acero “Proyecto Peine del viento” (1968): entre los bloques de pisos de la ciudad estoy convocando la furia libre del aire en los acantilados del norte. Toco el alabastro del “Homenaje a Pili” (2000), la mujer de Eduardo. La masa tranquila de la piedra retiene el pálpito de la luz. Me acuerdo de los cuerpos traslúcidos y perfectos de mis hijos dormidos cuando eran bebés. Siento las delicadas “gravitaciones”: papeles grumosos, artesanales, recortados y superpuestos, cosidos con cordel. Como aquel niño Jaime que tenía una gran cicatriz en el pecho: una línea de sombra que al final se  tragó su risa de cristal, su corazón fragilísimo. En estas salas se edifica el silencio: “Alerta y libre hasta el final, guiado sólo por un aroma”. El espectador convoca, a través de los fetiches de Chillida, toda su delicada nostalgia, todo su feroz deseo de vida elemental: libertad, amor, infancia. Tiempos en un espacio sagrado que estuviera a salvo de los tiempos.

Diario de Cádiz, lunes 28 de septiembre de 2009, p. 7.

http://www.diariodecadiz.es/article/opinion/525250/invitacion/la/pureza.html