Insomnio (2006/03/21)

                                                       INSOMNIO

          Acabo de ver un buen thriller, La memoria del asesino, donde la poli termina apresando al exministro corrupto, aunque el final se deja abierto al escepticismo: ¿puede ser operativa la justicia cuando se enfrenta a gente que tiene tanto dinero, influencias, poder? Justo antes, Informe Semanal mostraba cómo, mientras la juventud española naufraga en un mar de alcohol, los subsaharianos que embarcan en Mauritania naufragan en el océano de verdad. Y mientras arde Irak en su guerra civil, las autoridades españolas festejan al centenario Francisco Ayala, superviviente de otra (pos)guerra. Acabada la sesión audiovisual no me queda más remedio que afrontar el insomnio con papel. En mi mesilla de noche dormita el Corán: me aburre sobremanera esta inacabable alucinación confusa, reiterativa, contradictoria. Pensando en ese tipo de Libros, uno se pregunta, en palabras de Ayala, por los usurpadores de la voluntad ajena, por los mecanismos de la voluntad. Lástima que se me acabó una novela de miedo, Zigzag, cuya intriga partía de la posibilidad de “abrir” una cuerda temporal (de las que postula la física teórica) para ver el pasado. La moraleja: la bondad sólo es posible en el tiempo; un segundo de ira, de la ira de un niño, puede ser una fuerza diabólica si se aísla, sin devenir, en el vacío. También me terminé el Potter 6: todo tirano comprende que su verdugo saldrá un día de entre las filas de sus víctimas. Vuelvo a repasar la correspondencia entre Salinas y Guillén. Escribe Pedro Salinas desde Baltimore, un 27 de febrero de 1941: “Pero hay otro mal, no el de los malos, el de los tontos. Mal sin querer, mal engendrado no en la entraña de la voluntad, sino en el limbo de la majadería. Que Hitler destroce el mundo, si le dejan, están en el orden del desorden de las cosas. En su papel, de “terrible Pérez”. Pero que los Pérez mansos le pongan la carambola a huevo, es mucho más desorden.(…) ¿Por qué va a haber un loco de atar, y no un tonto de atar? El tonto humilde es adorable. Pero cuando el tonto se pone toga, o uniforme, o ejerce mando, estoy convencido de que ese tonto es mucho más malo que el malo puro, porque no se le ve lo malo; sólo se le ve lo tonto, y parece inofensivo”. Tontos de estos conozco yo a puñados. Cuando decido proseguir con las peripecias del hereje Prisciliano, resumidas por García de Cortázar, la piadosa naturaleza dispone que llegó el momento de que haga efecto el somnífero. Entonces se disipa el oscuro piélago de hechos históricos, alegorías y encrucijadas morales. Tampoco hoy he arreglado el mundo, pero al menos, con enorme alivio, por fin me traspongo.

Diario de Cádiz, martes 21 de marzo de 2006, pág. 16