Flor de almanaque (2007/01/16)

FLOR DE ALMANAQUE

A mis amigos psiquiatras, Félix y Manolo 

            Como a todo espíritu vulgar, me encantan los almanaques. Su nombre viene del árabe “al-manaj”, “calendario” o “reloj de sol”, que sale a su vez del latín “manacus circulus”, usado por Vitrubio en el sentido de “círculo de un meridiano que servía para indicar los meses”. Del árabe pasó a designar en castellano un calendario impreso en hojas sueltas o formando libro que ofrecía en principio indicaciones astronómicas. Con la invención de la imprenta se pusieron de moda y ampliaron contenidos: meteorología, faenas agropecuarias, precios, pesos, medidas, ferias, consejos de medicina e higiene, santoral y otras festividades, el resumen del año que finalizaba, las predicciones para el que venía, e incluso proverbios, interpretaciones de sueños, poemas, chistes y apólogos que los convirtieron a veces en la única lectura de sus usuarios. El primero del que se tiene noticia en España es de 1475. Yo gasto ahora tres. Mi amiga Reme me descubrió el impagable “Taco Calendario del Corazón de Jesús”, gracias al cual puedo saber que hoy, martes 16 de enero, es la festividad de los santos Fulgencio, Honorato, Ticiano, Melas y Valerio, obispos; de Marcelo I, papa; de los mártires Berardo, Pedro, Acursio, Adyuto, Otón, Julio y Tolomeo; de Rolando abad y de Frisio confesor. (Felicidades). Pero las bondades del Taco no terminan ahí. Lo mejor, sus pensamientos: “Señal de tener gastada la fama propia es cuidar de la infamia ajena” (Baltasar Gracián); “Hay hombres que luchan un día, y son muy buenos. Hay otros que luchan un año, y son mejores. Pero hay otros que luchan toda la vida. Esos son los imprescindibles” (Bertolt Brecht para momentos de desaliento moral); “No ser lo peor que hay es casi estar al nivel de un elogio” (Shakespeare para cínicos); “Nadie está libre de decir estupideces, lo grave es decirlas con énfasis” (Montaigne para todos). Este año Ediciones Granica ha cambiado su formato: no podemos arrancar las hojas del calendario de mesa porque son reversibles, y yo necesito arrancar los días para librarme de ellos. En fin. Lo cierto es que tengo su Calendario Poético Mario Benedetti, del que ofrezco una perla: “Mi pesadilla es siempre el optimismo: /me duermo débil, sueño que soy fuerte,/ pero el futuro aguarda. Es un abismo./ No me lo digan cuando me despierte”. Y otra de mi agenda-dietario Paulo Coelho, titulada “Desafíos” (halaaa…): “No lo olvides: no seas nunca arrogante con los humildes. Y jamás seas humilde con los arrogantes”. No sé si existo, pero cuando leo mis vulgares almanaques sufro la ilusión de que pienso. (Dios mío, qué aprensión: tengo que ir corriendo a buscar un psiquiatra).

Diario de Cádiz, martes 16 de enero de 2007, pág. 18