Filantropía (2006/07/11)

FILANTROPÍA

Oh, sí. Yo debería ocuparme del mundo: no sabemos si Zapatero sabe lo que hace, pero sí que Rajoy (y Mr. Ánsar) jamás le ayudarán a hacer nada bueno; ni Yaveh ni Alah deberían haber creado a israelíes y palestinos (ni Dios a los demás); África nos rebosa por el litoral y Sudamérica por Barajas; el claustro de la UCA se equivoca al vetar el proyecto de gestión privada del Colegio Mayor (ahora no habrá Colegio, que es la forma de perjudicar a una colectividad buscando castigar a una persona). Yo debería ocuparme de esto con urgente seriedad, pero no puedo pensar: estoy de obras en casa.

Apalabré una reforma de mi pisito con un agradable contratista. Vinieron unos señores que me echaron las paredes abajo en un plis-plas. Consumada la destrucción, estos señores empezaron a faltar con mil excusas (su jefe los (sub)contrata en paralelo para el chapuz, con lo que nunca tienen tardes libres para cumplir la previsión temporal que concertaron contigo). El cierro te lo montaron mal; habría que sellarlo concienzudamente, pero tú vives en un séptimo y el muchachito de Chiclana que trae la pistola de silicona nunca se ha colgado con un cinturón de seguridad para trabajar en el vacío: se asomó, le entró horror, alargó el brazo, hizo “flissss” con el tubo, y hala: después del diluvio, el hongo es tuyo. Al fontanero tuviste que darle tú misma instrucciones para montar el desagüe del fregadero sin que los restos se acumulen en atasco continuo en un codo de tubería, y ha habido confusión mental de cañerías: el agua caliente sale por el grifo de la fría y viceversa. El váter elegido ahora mismo no está en el almacén: o cambias de modelo o evacuas en casa del vecino hasta después del verano. El gres de la cocina lo escogiste mal: nadie te dijo que repele la grasa y se convierte en una superficie deslizante y asesina. El pintor se ha equivocado y se ignora cómo se llama ese color deprimente que ostenta tu pared y chorrea como un acné por el zocalillo. Cuando pensé que todo estaba consumado vino el carpintero mezclando las medidas de los armarios empotrados: confundió el ancho con el alto y hubo que destruir muro (cosa que esta gente hace siempre con ruidosa pasión). La puerta es blindada, pero por un error el marco se asienta sobre una superficie que se desmiga. Miren: yo sé que debería preocuparme por el malestar del mundo, pero ahora mismo voy a buscar dos ayatollahs, dos exyugoslavos, dos berlusconis o dos senegaleses en paro, porque necesito urgentemente asesinar a una panda de obreros y un contratista. No sé si me explico.

Diario de Cádiz, martes 11 de julio de 2006, pág. 16