Eloy Gómez Rube, autor (2007/10/30)

ELOY GÓMEZ RUBE: AUTOR

Mañana se presenta en el Pay-Pay La Trilogía. Sperpento gaditano de las Vidas Standars de Eloy Gómez Rube, publicado por EH Editores con portada de Enrique Costus. Es Eloy (n. 1952) un escritor radikal que se autodefine como místico urbano y underground con mucho de beatnik: pasión crítica, curiosidad sin fronteras y un crudo autobiografismo tipo Kerouac. Claro que ser de Cádiz imprime carácter -irónico, guasón o soez: lo mismo da-. De las tres piezas de teatro que aquí se ofrecen (escritas en los 80 y con retoques de los 90) dos transcurren en el Pópulo y son un retrato del barrio cuando éste era poco más que un desdichado lupanar. La tercera es un paródico y surrealista “Cuento de Navidad” sobre lo que podría ser sadomaso conygal en guatiné. Gómez Rube, hippy de los del templete de la plaza Mina en los años 70, punky y siniestro a finales de la década, seguidor del gurú Maharashi en Londres, okupa en el Berlín del muro, carne de Movida en el Madrid de los 80, tuvo siempre alma vanguardista y su propio “Manifiesto Contrakutre” (1983), que se complementa con poemas del asco vital (sus Poemas Métricos fueron best-seller a pie de metro (al que debían el nombre): muchas reediciones se hicieron a partir de la de 1982, que financió desvalijando cabinas telefónicas con su cuñado), relatos de sexo, droga y rock´n roll (“La noche gaditana del divino César”, “El motorista macarra”, “El santo resucitado”) y artículos de todo tipo (desde experiencias paranormales hasta “La niña cerdo” o “Una chica culo”). En Cádiz era especialista en montar pollos histriónicos con imaginación exuberante: su manifiesto contra las subvenciones culturales, su happening en el Cortijo de los Rosales (Kiki le hizo allí una foto con pendiente de gitana) -que le granjeó el despego de la intelectualidad (excepción hecha de Quiñones)-, sus comparecencias rodeado de “escoltas”. Un día Eloy se convirtió al catolicismo. Nunca ha sido fanático o meapilas, y, pese a fijaciones pintorescas (una, los Papas de Roma: así lo caricaturiza en La Trilogía Fritz), larga ha sido su búsqueda y su carrera de escritor autodidacta, autoeditado y fanzinero. Como Don Quijote, Eloy se ha inventado a sí mismo desde que tuvo uso de razón y sinrazón. Sólo a medias domesticado por su condición de conserje de Filosofía y Letras, Gómez Rube es, como C. E. de Ory, un terrible niño eterno, con esa ternura egoísta, desvalida y bronca que tan bien refleja Bukowsky. Aunque a Eloy se lo encuentra en la web, será un placer tener un libro suyo legal, con ISBN, en las manos, auspiciado por todas las instituciones (la UCA, la Fac, la Diputación y la Delegación de Cultua). Ironías del destino, cher Eloy, que no tiene vergüenza.

Diario de Cádiz, martes 30 de octubre de 2007, pág. 16