El disputado voto de Mariano (alienígena gaditano) (2007/03/27)

El disputado voto de Mariano (Alienígena Gaditano)

Aquí Mariano, alienígena gaditano, evacuando informe a Ínclito y Vigoroso Superior Supremo. Se nos avecinan elecciones ahora en todas partes. Los jefes de las empresas Urbi et Orbe andan prometiendo el oro y el moro (después de tantos años de darnos en la cresta). Yo como no entiendo pues no voto, pero Pepe Larra, un disidente escéptico de la oficina, me ha regalado el Diccionario del diablo, de Ambrose Bierce. Leo: “Política”: “Lucha de intereses disfrazada de debate de principios. Gestión de los asuntos públicos con vistas al beneficio privado”. (Yo no me meto en nada, pero observo que cuanto más fardan aquí de progres más se afianza el nepotismo y esas redes posmodernas que tanto se parecen a las mafias sicilianas). “Político”: “Anguila que mora en el lodo sobre el que se erige la superestructura de la sociedad organizada. Si se le compara con el gran estadista tiene la desventaja de estar todavía vivo”. (El índice de mortalidad de los indeseables es bajo, con perdón). Todo candidato promete complacer, o sea, “sentar las bases de una superestructura de imposición”. Democráticamente dicen que decidimos a quién elegir. “Decidir”: “sucumbir a la preponderancia de una serie de influencias en detrimento de otra serie”. “Elector”: “Que disfruta del sagrado privilegio de votar por el hombre que ha elegido otro”. Nuestro sistema se funda en la igualdad (“En política, situación imaginaria en la que lo que cuenta son los cráneos y no los cerebros, el mérito lo determina la suerte y el castigo la voluntad”). “Votación”: “Simple estratagema mediante la cual una mayoría demuestra a una minoría la estupidez que supondría cualquier resistencia”. Bueno, lo que pasa es que a veces, supongo que por error, sale un idiota (“Miembro de una tribu grande y poderosa cuya influencia en los asuntos humanos siempre ha sido inmensa y prominente. La actividad del idiota no se restringe a un campo específico del pensamiento o la acción sino que ‘impregna y regula la totalidad’. Tiene la última palabra en todo; su decisión es inapelable”, etc.). Lo malo es que el Gran Idiota al que lo vota lo suele traicionar (“Traicionar: pagar por la confianza”), y, si no, sin duda lo castiga (“Represalia: piedra natural sobre la que se erige el Templo de la Ley”). A mí, Vigoroso Supremo, como soy extraterrestre todo esto me trae al fresco, porque el día de las elecciones me voy de excursión con mi peña de reiki, y si esto se pusiera verdaderamente feo, pues me abduzco. Pero si yo fuera persona humana a lo mejor no me daba tan igual. Uno es un alienígena pero no es carne de perro. Y a buen entendedor, Ínclito Vigoroso Superior, pocas palabras bastan.

Diario de Cádiz, martes 27 de marzo de 2007, pág. 18