El club de la comedia (2005/08/02)

EL CLUB DE LA COMEDIA

           TÁ-TA-TA, TACA-TACA, TÁ.

          Me lo decía Opá con toda la razón: niño, está muy feo escuchar detrás de la puerta. Como te pille te parto el moco. Y la Señora Justicia, que es como mi madre, sólo que más legal aún, pues lo mismo: que está muy feo, y más un madero, que parece que aquí es como con Franco y no hay democracia. Ni intimidad. TACATÁ.

Hay días como vellos enconados. Va un capullo y se pone a cruzar por donde le sale de las narices y te obliga a atropellarle, sin pensárselo dos veces, aprovechando que es de noche y se ve mal. Y vas y le atropellas y ahora qué. Pues najando, que es gerundio, y llevas en los pies el pan de la familia. TÁ, TACATÁ.

Y está uno tranquilo en lo suyo, y al cabo de los meses la mandanga: que si te pincharon el teléfono y tienen grabaciones, y tal y cual. Que ibas sin carnet de conducir. A ver, si uno ha estado toda la vida ocupado con el Arte, sin tiempo para las pamplinas del test, que está hecho a mala idea para ver si te lían: que si por regla general, que si mayormente o siempre o nunca. Anda y que le den, con el papeleo y el sacacuartos. Que si te saltaste dos semáforos. ¿Y qué hace la gente cuando no la ve nadie? Que si no me paré. Yo qué sabía que se iba a morir. A ver si va a ser uno también un ángel de la noche del 061. Que si le largamos el marrón al hermano chico. Pues por eso, porque era menor y de confianza, y no le iba a pasar nada. Mira a mí, que soy mayor: a él, menos. Y yo siento que aquel tipo se muriera, ¿eh?, que comprendo que es una desgracia, y casado. La vida, que es así y no respeta. TACA, TACA, TÁ.

La gente es mala y tiene mucha envidia. Mala y racista, además. Pero a mí no. Me pregunta la Señora Justicia si me declaro inocente o culpable y yo, suavecito, con mi carita de cordero Norit sólo que moreno y mi mejor caída de ojos: que no sé. Que ni yo ni los míos tenemos estudios. Y la viuda erre que erre. Ésa quería más dinero, y prensa. Y ojo, que no miro a nadie pero aquí nos quedamos con las caras. TA-TA-TÁ, TA-TA-TÁ, TÁ. TACATACATÁ.

Pero al final es lo que decía Opá: está muy feo escuchar detrás de la puerta y grabarle a la gente sin su consentimiento. Ni que sea uno homicida involuntario, o asesino o lo que sea. A ver esto qué va a ser. No. TACATÁ. Que no y que no. TÁ-TA-TA, TÁ. Que es muy bonita la damocrasia, …la demo´grasia. Bah, lo que sea.

          (Dos palmadas lavamanos, culito para fuera, desplante y silencio).

Diario de Cádiz, martes 2 de agosto de 2005, pág. 14