Donde florece el limonero (2007/03/06)

DONDE FLORECE EL LIMONERO

Empieza en marzo la primavera. Parece resonar en el aire la canción de Goethe: “¿Conoces el país donde florece el limonero…? / Allí, amor, quiero contigo ir”. Sí. Aquí florece el limonero, y la retama y la mimosa, y quizá por eso mismo adquiere un aire de pesadilla irreal todo lo que, más allá del fastuoso natural, está pasando aquí. Uno intenta consolarse con Confucio: “Por lo que no depende de ti, no te preocupes. Por lo que depende de ti, no te preocupes”. Sí, pero alguien se tiene que OCUPAR. Alguien se tiene que ocupar de que Delphi pague. Tal como explicaba en este diario un Inspector de Trabajo (“El que la hace la paga”, 3/03/2007), la filial de General Motors, que ha incumplido su compromiso de mantener la planta en funcionamiento hasta el año 2010, debe devolver las ayudas recibidas y pagar las indemnizaciones a sus trabajadores, de modo que ni éstos sean burlados ni tampoco recaiga el peso económico en nuestra Seguridad Social. Por lo bajo se dice que Delphi ha hecho un órdago a la grande, quitándose del medio por las bravas para luego negociar a la baja: no es lo mismo pagar a los trabajadores 20 días de salario por año trabajado, por demostrada inviabilidad económica de la empresa, que 45 días por año por despido improcedente, teniendo además que devolver las ayudas de la Junta. La solución no es sólo política sino legal: el precedente más claro es el cierre de la Lear Corporation en Cervera (Lérida), que dejó en la calle a 1.173 trabajadores. Al final un buen equipo de abogados consiguió que Lear pagase, independientemente de que luego se fuera a Polonia. En otro orden de cosas, alguien se tiene que ocupar de los despropósitos de un gobierno incapaz de sostener el pulso de un etarra que un buen día se declara en huelga de hambre, otro se deja fotografiar haciendo el Cristo para mostrar “urbi et orbe” la inhumanidad del sistema penitenciario español, y ahora, devuelto a su casa por miedo a que se nos muera de inanición y se convierta en héroe vasco, ha consentido en comer. Resulta que ha cumplido nueve meses de prisión por cada una de las 25 víctimas que asesinó: como un parto, sólo que al revés. Se jacta de no arrepentirse de nada, pero nuestra legislación le permite acortar pena por buen comportamiento y por haber estudiado, como si el estudio no fuese una manera humanitaria de permitirle sobrellevar la cárcel. Después vendrá el resto de tiparracos a chantajear a un sistema cada vez más errático donde la justicia ha perdido el norte, no ya para punir y ejemplificar sino para disuadir y reinsertar. Sí. Alguien, que somos muchos, tiene que ocuparse del país donde florece el limonero.

Diario de Cádiz, martes 6 de marzo de 2007, pág. 16