Don Francisco Ponce, un ilustrado en el siglo XXI (2007/11/27)

DON FRANCISCO PONCE, un ilustrado en el siglo XXI

El jueves pasado se presentó, editada por Unicaja, la colección de artículos Gades, Gadium, Gadibus (“Cádiz, de Cádiz y para Cádiz”). El autor, Francisco Ponce Cordones, uno de los mejores conocedores de esta ciudad, no es sólo un divulgador eficaz de temas históricos sino que, como puso de relieve J. Ramón Ramírez, Director de los Museos Municipales, ha abierto fecundas líneas de investigación científica, tales como la  ubicación del canal que hacía del Cádiz antiguo un archipiélago (por eso se llamaba “Gades”, en plural), o los estudios demográficos a partir de los archivos de la parroquia de Santa Cruz. Es experto en monedas y cecas de Cádiz; en náutica y comercio de Indias; en las fortificaciones de la ciudad y los asaltos ingleses… A él se debe que el acueducto romano de Cortadura haya sido rescatado y puesto en valor. Es Ponce un raro ejemplar de caballero ilustrado que estudia sin otro afán que el de conocer; que se ha correspondido (como antaño hiciera Feijoo) con gentes de la talla de García Bellido o Domínguez Ortiz; que lleva su equipaje en su memoria (“Ay, este hombre –dice su mujer-: te cuenta las cosas como si hubiera estado allí”) y atiende generoso a quien le consulta, ya sean opositores, medios de comunicación, comisarios de exposiciones, escritores (Quiñones lo incluye en los agradecimientos de La canción del pirata) o Cadigrafía, cuyo calendario 2007 se basa en historias que me contó mi suegro en las sobremesas. En los dos volúmenes de este Gades… puede leerse el sentido del refrán marinero (casi acertijo pirata) para encontrar la enfilación del puerto de Cádiz (“La primera vuelta a Rota; la segunda, a la calle de la Pelota; Puerto Real con Medina hasta descubrir los coloraos en la puerta de Sevilla…”); la construcción en La Caleta del Puente Canal a raíz del sitio de Nelson en 1797; cómo el signo del dólar viene de los duros columnarios: la “ese” de “Spanish” y las dos barras (“pillars”), de las columnas de Hércules. Cuando uno ve perderse por el espigón de San Felipe la tranquila silueta de don Francisco en su vespertino paseo diario, se da cuenta de cuánto vale el tiempo humano bien aprovechado. Sin prisa pero sin pausa. Como las estrellas.

Diario de Cádiz, martes 27 de noviembre de 2007, pág. 17